Superó a base de esfuerzo a un Palencia que contó con la anuencia arbitral
22 mar 2010 . Actualizado a las 11:34 h.El Celta B certificó la permanencia con casi dos meses de antelación superando a un equipo encamarado en la zona de promoción como el Palencia y a un arbitraje que hizo pensar que el villarato, de existir, también podría extenderse a la Segunda B. Con uno menos, con el meta Sergio tocando desde la media hora y con el mono de faena sustituyendo el fútbol estético acostumbrado. Así construyó un filial de lo más combativo un triunfo que le permite cumplir el objetivo y que le deja recorrido por delante para soñar incluso con la zona de promoción.
El Palencia, cargado de veteranos ilustres del fútbol obrero español, demostró oficio y empaque. Quiso presionar en todas las zonas de Barreiro y llevó el partido al terreno del músculo. Sin opción de crear juego el Celta B tuvo casi inaccesible el acceso al área rival, pero supo sufrir en el centro del campo y equilibrar desde ahí, y pese a la lesión de Candela, la contienda. Además, tuvo la fortuna de salir indemne de un par de fogonazos de Durántez y Chuchi e incluso del lío entre Sergio y Carlos David que provocó la lesión del portero y casi cuesta un tanto en propia meta. Por encima, se encontró con el gol cuando el árbitro se disponía a señalar el intermedio. Aitor luchó por un balón dentro del área y el portero Rebollo lo derribó. El árbitro le perdió la roja, pero no tuvo más remedio que señalar un penalti que con frialdad casi polar Oriol convirtió en gol. Suave, pero ajustado y muy raso a la izquierda del meta visitante.
En el arranque del segundo tiempo el Celta B quiso guardar el triunfo a través del balón. Durante el primer tercio por primera vez pudo tocar y firmar tres de llegadas finalizadas por Richi, Toni y Álex. Pero de un modo incomprensible con más de 20 minutos por delante el colegiado le enseñó la roja a Pedro Vázquez, dejando al filial con diez. Entonces tocó resistir a la heroica. A base de devolver todos los balones colgados -Carlos David estuvo especialmente acertado en estas lides- y de buscar una contra demoledora.
Con el corazón en un puño Gorka tuvo el empate en un cabezazo tras un desajuste defensivo, pero Sergio sacó el balón con la cara y con la mano cuando ya se colaba. El premio a la resistencia de un equipo que a lo largo de todo el curso ha desafiado a todas las adversidades para aprobar. Ahora todavía puede ir a por nota.