El central Diego Garrido adelantó a los racinguistas pero solo dos minutos más tarde llegó el gol navarro
22 mar 2010 . Actualizado a las 13:48 h.El Racing tampoco aprovechó la visita del Osasuna Promesas para hacerse con una victoria y así aliviar su situación. Los racinguistas no pasaron del empate a un gol y esta noche duermen ya a cinco puntos de la permanencia y a tres del puesto de promoción. A los ferrolanos se le acaba el tiempo y el equipo no reacciona. La situación es ya desesperante aunque nadie va a tirar la toalla. Quedan ocho partidos para que acabe la liga, 24 puntos en juego, que son suficientes para salvarse, aunque el Racing tendrá que hacer ya una auténtica machada para librarse de bajar a la Tercera División.
Había mucho en juego frente al Osasuna B pero al equipo se le apagaron las luces en la primera parte. Fue un equipo sin esquema de juego, corriendo como loco ante un rival que tocaba el balón y que crea peligro con balones a la banda o a la espalda de los centrales.
Lo que iba a suceder se vio desde el primer minuto, en el que De Palmas evita un gol cantada de Antxon cuando solo se habían disputado 28 segundos. La banda izquierda del Racing fue una coladera y por ahí Gabilondo llevó casi todo el peligro; a los 38 minutos hay una falta al borde del área con la que el Osasuna da un nuevo aviso y a los 43 es Atxón quien dispara aunque el balón sale pegado a la cepa del poste.
En esta primera parte el Racing fue un gallo sin cabeza y la única ocasión clara en ataque llegó con un disparo de Rudy que el portero consigue enviar a córner.
En la segunda mitad Luisito deja en el banquillo a un desafortunado Curro (robó varios balones aunque casi siempre se los dio después al rival) para dar entrada a Malafaia. La expulsión de De Palmas, a los 4 minutos, marcó el desarrollo del partido. El Racing comenzó a jugar a la contra y así se le vio al menos un esquema de juego.
Llegó el tanto que adelantó a los ferrolanos en el marcador, un remate de cabeza de Garrido en el segundo palo. Todo parecía hecho, solo había que tranquilizarse, plantar dos líneas de cuatro por delante y buscar una contra para sentenciar frente a un Osasuna que se la tenía que jugar. Una vez más, el empate llegó solo dos minutos más tarde.
El empate no valía a ninguno de los dos equipos, por lo que el partido se volvió loco y muy abierto. El Racing dio entrada a Marcos y atacó con más corazón que cabeza. El Osasuna buscó rápidas contras con Gabilondo y Vega, pero la defensa racinguista, en especial Jesús Varela y Manuel estuvo perfecta.
El gol podía llegar de cualquier lado, aunque el balón ya no volvió a entrar en la red y se mantuvo el 1-1. Los jugadores acabaron tirados en el campo y lamentándose por la nueva oportunidad que se había escapado en casa.