La Ponferradina no pertenece a este planeta llamado Segunda División B. El conjunto berciano ofreció un festival de fútbol al que el Montañeros apenas pudo oponer resistencia. Sesenta minutos de deleite visitante, equilibrio en los siguientes veinte y solo diez de ataque a la desesperada de un equipo coruñés que acabó perdiendo por 1-2.
El inicio fue premonitorio. El Montañeros tardó cuatro minutos en tocar por primera vez el balón. La Ponferradina salió a morder desde el primer segundo, con Yuri y Valle clavándose como puñales por las bandas, y Óscar de Paula rematando todo lo que aparecía por su periferia. Cuando no fue Diego López el que salvó los muebles, apareció Cano en el minuto 16 para salvar bajo palos un remate de cabeza a la salida de un córner.
En la primera mitad, el Montañeros solo tuvo un tímido acercamiento al arco de Ian Mackay. Fue en un remate de Pardo tras una acción de genio de un magullado Iago Iglesias que, con hernia o sin ella, es un jugador diferente y ayer volvió a ser el mejor de su equipo. Los blancos no fueron capaces de sacar el balón jugado y prueba de ello fue el primer tanto. Pérdida de balón en medio campo, contra letal y Yuri no perdonó en el mano a mano en el 50.
Con el 0-1, los de José Ramón se desperezaron y a base de casta empezaron a llevar peligro. Juan Díaz y Rubén Rivera se encontraron en el minuto 68 con un Mackay inmenso, que ayer volvió a demostrar que es uno de los mejores porteros de la categoría.
El técnico del Montañeros apostó fuerte. Los cambios le dieron fe a su equipo y a base de empujo metieron a la Ponferradina en su área. Nueva genialidad de Iago Iglesias, pase a Rubén Rivera y disparo fuerte desde la frontal que se convirtió en el 1-1 a trece del final.
Pero un cabezazo de Salas devolvió el mando a la Ponferradina. Fue un final espectacular, con los coruñeses apelando a la heroica a base de juego directo y balones largos. Dopico tuvo el empate, pero el lateral falló cuando el tanto parecía claro.