Catalá, el gran damnificado del lío de la primera vuelta

La Voz

VIGO

11 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Noviembre del 2009. David Catalá era un intocable en el eje de la zaga del Celta. Lo había jugado absolutamente todo a excepción de un partido por acumulación. Una vuelta después el barcelonés es un fijo del banquillo. En medio de ambas secuencias, un partido con el Albacete y un lío en el túnel de vestuarios. Sin hacer nada fue confundido con Trashorras, le cayeron cautro partidos de sanción y ahí comenzó una cuesta abajo que le ha llevado a desaparecer de la formación inicial.

Catalá no tiene ningún interés en remover el pasado. «El hecho de la sanción pudo ser un factor que pudo haber influido en el hecho de ahora no jugar, pero es volver al pasado y de este tema ya se ha hablado muchas veces. Eso pasó, me he comido los cuatro partidos de sanción, el perjudicado fui yo y ya está, pero ahora lo importante es centrarse en lo deportivo porque tenemos una pelea muy grande este domingo».

El pecado de Catalá en aquella trifulca fue pasar por allí segundos después de los hechos. El colegiado, que venía más atrás le confundió con Trashorras -quien se inculpó públicamente sin éxito- y le acusó en el acta arbitral, el único documento que tuvieron en cuenta todos los comités.

Casi desde entonces aquel suceso le lleva pasando factura hasta ahora. «Es una situación complicada -dice- porque yo venía de dos años en los que estaba jugando prácticamente todo y de repente te ves relegado a estar en el banquillo, pero son situaciones que tienes que pasar como jugador y aceptarlas como son. Mi misión en estos momentos es ayudar desde el banquillo y así lo hago y cuando me toque salir debo demostrar que el entrenador se ha equivocado conmigo y a salir adelante. Yo siempre quiero jugar cada domingo, porque para eso entreno toda la semana». Admite que personalmente no le encuentra explicación a su situación.

Catalá descartó que vaya a viajar al Carlos Belmonte con espíritu de revancha «porque ellos tampoco me hicieron nada a mí». De hecho, el propio Albacete defendió la inocencia del central céltico, aunque tampoco le hicieron caso. «El que se equivocó fue el árbitro, pero por mi parte todo está superado». Su única fijación ahora es ayudar al equipo.