El conjunto coruñés firmó una primera parte lamentable, pero un Tenerife sin pegada no supo sacar provecho
07 mar 2010 . Actualizado a las 02:29 h.Al pasajero Guardado le sienta bien el jet lag. Llegó el viernes de Estados Unidos, donde había sudado la Tri. Lotina había anunciado que jugaría «sí o sí». Vaya si jugó. El mexicano llevó ayer la bandera del Dépor, fue al fin el líder que Riazor estaba esperando desde su fichaje. Dio el primero, hizo el segundo y participó en la gestación del tercero. La escuadra coruñesa hizo un alarde de efectividad al embocar sus tres primeros tiros entre los palos. Por supuesto, la pólvora no la pusieron los delanteros, que están pero no se les espera. Con tres fogonazos liquidó a un Tenerife que llegaba con tres bajas en defensa y que pecó de lo que sobró al Dépor: pegada. El equipo chicharrero apenas cometió errores atrás, y en ataque se desplegó con orden, criterio y hasta gusto, pero opta al título de campeón del mundo de fútbol sin porterías, como aquella Colombia de Maturana.
El resultado final hizo olvidar la infame primera parte del Deportivo. Como siga por esta línea, el club va a tener que regalar una almohada con la entrada, para sobrellevar el espectáculo sin que los ojos echen la persiana. No fabricó fútbol, quizá porque los jugadores que tienen esta virtud están de baja o en el banquillo. Asombra que este Deportivo B, (con «b» de bajas) no se haya acoplado aún: a medida que pasan los partidos, las ausencias se sienten más. El doble pivote era improductivo, los laterales no se desplegaban, los extremos Adrián y Guardado estaban atenazados y el mediapunta Pablo Álvarez, desaparecido. Pedía Lotina que su Dépor jugase. En el primer tiempo lo hizo: al rugbi. Recurrió al pelotazo a la cabeza de Bodipo, que rara vez pescó el cuero.
Remontada
El Tenerife se encontró muy a gusto con ese ritmo aplatanado, tan propio de aquellas tierras. Tenía su técnico estudiado al Dépor, pues desde el pitido inicial mandó volcar el juego por la banda ocupada por Laure. Por ahí llego el gol: un pase interior de Sicilia que no llegaron a tapar ni Guardado ni Lopo lo cazó Juanlu, que batió de disparo cruzado a Aranzubia (min 17). El equipo local reaccionó jugando aún peor. Tan negro lo vio Lotina que en el minuto 27 mandó calentar a su vera a Iván Pérez, Valerón y Lassad.
Nada de mérito había hecho el Dépor para merecer el gol, pero se lo encontró en el área. Antonio Tomás botó con violencia una falta y el rechace le llegó a Guardado, que centró con cartabón a la portentosa cabeza de Juan Rodríguez (min 32), quien levantó los tres dedos al aire para dedicarle el tanto a su hermano Filipe, que estaba en el palco. Es una pena que no juegue más arriba cuando acompaña a Antonio Tomás, o, por qué no decirlo, que actúe de delantero centro, porque es lo más parecido que tiene el Dépor a un ariete clásico.
Remontada
Pese al tanto, Lotina lo seguía viendo mal, así que hizo un cambio en el minuto 37 que, creíamos, lo emparentaba con Toshack. Pero no, en realidad lo hermanó con Mr. Bean. Al acabar el partido reconoció que se equivocó, pues creyó erróneamente que Bodipo estaba mareado. La grada, que desconocía este episodio humorístico, lo interpretó como un mensaje a Bodipo, que había estado romo, pero también al resto: se acabó la patada a seguir. El portador del mensaje fue Valerón, que ingresó en cancha, con lo que Adrián se colocó en punta.
El Tenerife volvió a tomar el mando al inicio de la segunda mitad. Nino, al que la cabeza de Aranzubia había frustrado un gol al final del primer acto, tuvo entonces una segunda ocasión, que envió fuera. Esta vez, el equipo coruñés sí respondió: empezó a rasearla y a jugar no bien, pero sí con profundidad. Llegó así el segundo, una dejada de Adrián a Guardado, que desde el pico del área lanzó seco y duro (min 55). Poco después, un eslalon del mexicano acabó en un córner que el mismo botó (min 66) y que generó un barullo del que salió rebotado el balón, que Colotto enganchó desde la frontal para sentenciar al Tenerife.
Años ha, el equipo chicharrero empató en los últimos minutos en Riazor un partido que iba perdiendo por 0-2, pero aquel Tenerife de Valdano tenía gol, valor del que el actual carece.