Contra la lógica

SANTIAGO

Todo lo que le pasa al Obradoiro supera los límites de la lógica. Probablemente nadie apostaría a que el equipo sería capaz de sumar siete victorias en la primera vuelta. Y pocos podrían pensar que encadenaría siete derrotas seguidas. Para más inri, en las tres últimas comparecencias en casa consiguió llegar al último minuto con opciones de victoria, pero se le escaparon las tres.

Lo peor es que el colectivo parece haber perdido frescura. Vasileiadis, cada vez más vigilado por los rivales (le hacen bastantes más personales de las que le pitan), ha bajado su producción ofensiva. No hay referentes claros en ataque y el nivel defensivo también ha experimentado un retroceso.

A pesar de todo ello, y al menos en Sar, el Obradoiro siempre ha sido un equipo competitivo. Y lo peor que le puede pasar es caer en el derrotismo.

El club está con opciones de permanencia a falta de once jornadas. Visto con perspectiva diacrónica, es un logro. Analizado desde un prisma sincrónico, las siete derrotas seguidas pesan.

El reto del cuadro técnico es revertir esa situación. Al equipo le duelen las derrotas, y esa es una palanca que invita a pensar en la resurrección. Al fin y al cabo, es lo que mejor se le da al Obradoiro.