Gracias a su confesión, Paquillo todavía tiene esperanzas de acudir a los Juegos de Londres

La Voz REDACCIÓN |

DEPORTES

12 feb 2010 . Actualizado a las 11:43 h.

Paquillo Fernández se desdice en busca de un perdón que le permita competir en los Juegos de Londres 2012. Cuando trascendió la operación Grial, a finales del mes de noviembre, el marchador español con mejor palmarés de todos los tiempos negó tener ningún tipo de vinculación con la red: «[...] no existe implicación alguna del atleta en la red de dopaje investigada», comentó su servicio jurídico.

Ahora acepta que en su casa de Guadix (Granada) tenía sustancias dopantes, aunque nunca llegó a utilizarlas. Lo hizo en una nota a través de la misma fuente: «[...] ha procedido a informar a las autoridades deportivas de la comisión de una infracción de las normas antidopaje, al haber estado en posesión de sustancias prohibidas».

La declaración de culpabilidad suena a estrategia para acortar los plazos de la inhabilitación. Reglamento en mano, a Paquillo le caerían dos años de sanción y no llegaría a sus cuartos juegos olímpicos, pero la ley contempla como atenuante el arrepentimiento y la colaboración con la Justicia, lo que podría rebajar la condena en un año, permitiéndole llegar incluso al próximo mundial y le daría una temporada de recorrido de cara a la cita londinense. Además, esta rebaja de la sanción llevaría implícito que mantendría todos sus logros deportivos. De entrada, el Consejo Superior de Deportes ya se ha apresurado a aplaudir la iniciativa del marchador.

Por ahora, y de un modo cautelar, la Federación Española procedió ayer a su inhabilitación y ha puesto el caso en manos de la IAAF.