En alguna otra ocasión confesé que a medida que llega la hora de un partido sentía aumentar preocupación por el resultado final del encuentro. Al tiempo de ir haciéndome mayor fue a más ese temor que de chaval no sentía, al contrario, pues entonces me encaminaba muy contento y optimista al desaparecido campo de Riazor, convencido de que ganaría el Deportivo. No lo dudaba, igual que les sucede a los chavales de ahora.
Fuera retórica y pasemos al partido de hoy en Riazor donde jugará ese Ath. Bilbao, flamante e inesperado vencedor del Madrid. Al frente del equipo visitante viene Joaquín Caparrós, de quien se dijo que había sido uno de los más destacados «por lo mucho que el de Utrera participó en el encuentro desde la banda».
El favorito de esta noche es el Deportivo; no cabe negarlo. Pero tampoco debe ocultarse que el encuentro llega en un momento crítico para el equipo coruñés, por lo sucedido ante el Sevilla. Claro que la Liga es diferente a la Copa. Ayer, finalizado el entrenamiento, Rivera, segundo de Lotina, hizo ver a los periodistas que el triunfo es muy necesario para recuperar la confianza que se venía respirando en el equipo, antes de las dos derrotas seguidas.