Dos damnificados dejó la última jornada en el Lugo en el capítulo de lesiones. El primero, Rubén Arroyo, que sintió un pinchazo en el recto anterior de su pierna izquierda antes de comenzar el partido contra el Palencia, que le impidió jugar. «Tengo un poco de molestia», dijo el futbolista, que ayer probó a trotar un poco, recibe trabajo de fisioterapia y hoy será sometido a una ecografía para conocer el alcance real de su dolencia. «Parece que es una contractura», aventura Arroyo, que espera estar disponible para jugar en Ponferrada el domingo.
El otro tocado fue Cristóbal, que abandonó por calambres en los gemelos en la mitad de la segunda parte. «Tuve problemas en la primera. ¡Pero después no podíamos bajarlos!», confiesa. Pagó la debilidad por haber estado enfermo los últimos días.