El partido jugado ayer en El Toralín se disputó bajo una pequeña nevada, que comenzó a caer mediada la primera parte y ya no paró. El césped del terreno de juego berciano comenzó a cubrirse de nieve a teñirse de blanco, aunque el partido pudo disputarse con normalidad.
Buena parte de los jugadores racinguistas y también algunos de la Ponferradina jugaron con guantes, aunque sorprendentemente muchos de los jugadores utilizaron camisetas de manga corta.
La temperatura durante todo el encuentro rondó los cero grados, lo que dificultó el juego de uno y otro equipo. Sin embargo, no asustó a la afición, ya que más de cinco mil personas acudieron ayer a las gradas del Toralín.
Por lo que se refiere al viaje, en la ida los ferrolanos no encontraron apenas nieve por el camino, salvo en las proximidades de Lugo, aunque se esperaban muchas más dificultades para el regreso, ya que las previsiones atmosféricas no eran las mejores.
La última media hora del partido tuvo que jugarse con un balón de color amarillo, ya que así lo exigió el árbitro del encuentro.