La Copa del Rey no solo se ha convertido en el escenario de los sueños del Celta, sino en la competición para el once más autóctono. Si ante el Tenerife hace un par de meses en Balaídos Eusebio batió los registros de las últimas décadas al alinear de cara a siete jugadores gallegos, frente al Villarreal incluso pulverizó su propio récord introduciendo un octavo elemento. Tantos, como jugadores con pasado en la cantera celeste formaron en el equipo de salida.
Siete comparten condición de canteranos y gallegos. Yoel, Víctor Vázquez, Túñez, Hugo Mallo, Vila, Dani Abalo y Aspas. Todos ellos han crecido en la factoría de A Madroa hasta alcanzar el primer equipo. Otros dos reparten roles. Trashorras forma parte del club de los jugadores enxebres , pero su formación estuvo en La Masía. Jordi llegó al Celta por la puerta del filial, en el que militó media temporada. El suyo, conjuntamente con el de Michu, fue el paso más efímero por el Celta B. A mayores del once, en la convocatoria había un total de doce jugadores nacidos en Galicia y uno de ellos Toni también disfrutó de minutos. El 70% de la convocatoria, un dato del que apenas existen precedentes en los tiempos modernos del conjunto vigués. En total en lo que va de Copa Eusebio ya ha utilizado a once jugadores gallegos.
El dato habla de un cambio radical en la filosofía del club. El ejemplo más parecido a lo vivido ante Tenerife y Villarreal se encuentra en otro partido de Copa del Rey de la temporada 82/83, pero con una salvedad importante. En aquel Celta había seis gallegos (Santomé, Gómez, Gelo, Canosa, Carlos y Quecho), y se trataba de la primera elimiantoria, frente al Ourense y el partido de vuelta después de ganar 0-2 en la ida.
El giro obedece a un cambio de filosofía pero también a la necesidad. Con las arcas vacías, el club ha decidido tirar de cantera y la factoría celeste ha encarado el reto del mejor modo. Demostrando ser competitiva.
El ejemplo está en la defensa del último partido de Copa. El único de los cuatro con cierto bagaje en Segunda A es Jordi, que acumula nueve meses entre los primeros espada. Víctor jugaba en Tercera la temporada pasada, Hugo Mallo en categoría juvenil y Túñez apenas entraba en los planes del primer equipo después de salir de una complicada lesión. Todos ellos arropados por un fantástico Vila.