Dicen que la primera premisa para afrontar los problemas es reconocerlos y el vestuario del Celta parece haber tomado conciencia de la situación por la que atraviesa el equipo. Así lo reconoció ayer el central Jordi Figueres, uno de los jóvenes del plantel: «Nos hemos dado cuenta de la situación en la que estamos y sabemos que no queda más remedio que apretar los dientes».
El catalán reconoció se encuentran en un momento muy complicado: «Llevamos dos semanas perdiendo seguido y encajando muchos goles. Ha sido una semana en la que trabajamos muy fuerte y eso es lo que necesitamos ahora mismo».
Jordi, que pasó de ser el cuarto central a convertirse en fijo, considera que con el 4-3-3 han conseguido hacer buenos partidos, indicando además que no le habían creado demasiadas ocasiones de peligro.