Lassad revive su peor pesadilla

Pedro J. Barreiros

DEPORTES

15 nov 2009 . Actualizado a las 02:06 h.

Nada parece haber cambiado para Lassad. Revelación la temporada pasada, cuando su talento deslumbró en la segunda vuelta del Dépor, solo los problemas musculares que lo retuvieron en la enfermería el mes final de Liga acabaron por dejarle un rictus amargo. Desde el verano, su trabajo de prevención y una preparación física específica pueden servir de pilares para que el delantero vuelva a brillar con luz propia sobre el césped.

Siete partidos en diez jornadas (cuatro desde el once inicial y el del Sporting por fin completo) le devolvían la sonrisa. Pero todo se torció el viernes de la pasada semana. A punto de repetir titularidad frente al Getafe, sus molestias en los isquiotibiales revivieron. «Llevaba desde la semana séptima u octava, que empezó a entrenar a tiempo completo, con el equipo. Estamos en la decimoctava y llevaba diez con continuidad. ¡Aún lo habíamos comentado el día anterior! Estamos muy encima de él, sabemos que su problema está ahí y ha vuelto a tenerlo la semana pasada, después de un proceso gripal y de fiebre. Tal vez entonces se haya debilitado en esas zonas que tiene más débiles...», se lamenta el preparador físico del Dépor, Eduardo Domínguez.

Prevención

El francotunecino tiene los músculos de sus piernas muy cortos, por lo que ante un esfuerzo de larga duración (como los noventa minutos de un partido) los isquiotibiales (en la zona posterior de su pierna), menos desarrollados que sus cuádriceps (en la parte anterior), se resienten. Se trata de su punto débil, una herencia genética que lo acompañará toda su vida, pero a la que el cuerpo técnico y los servicios médicos del club decidieron plantar cara. «Él afronta cada día un trabajo preventivo y de relajación con los fisioterapeutas. Estamos poniendo todos los medios a nuestro alcance para que se encuentre mejor», afirma el doctor Ramón Barral.

El trabajo físico de Lassad no solo es más fuerte que el que acometen sus compañeros, sino que también lo afronta más veces. El jugador se entrena hasta en dos sesiones más a la semana que el resto. De esta manera, no disfruta de descansos absolutos, sino que se recupera de forma activa. Las pesas para ganar musculatura e incrementar su fuerza, los estiramientos en busca de una mayor elasticidad y las carreras en busca de potenciar su fondo físico figuran entre sus ejercicios diarios. Al final de cada sesión, los masajes de los fisioterapeutas lo ponen otra vez a punto.

Sin dudas

En opinión de Domínguez, la actual baja del delantero, que no ha podido entrenarse con sus compañeros en toda la semana, no supone que se esté haciendo algo mal. «De repente no se va a convertir en indestructible desde el punto de vista muscular, pero lo que tenemos que tratar es que esto durante el año le ocurra las menos veces posibles y que cuando le suceda no sea un problema de estar cuatro semanas parado», apunta.

El pasado jueves acudió a su primera sesión de acupuntura, una terapia que los médicos ya habían ensayado con Juca. «No es el tratamiento de moda, pero pensamos que le puede ayudar a acelerar un poco su recuperación», justifica Barral. «La aplicamos sobre todo para descargar zonas musculares», agrega Domínguez, quien, pese a que no sabe si Lassad podrá entrenarse mañana con sus compañeros, defiende que su estado físico es mejor que la temporada pasada. «Estoy seguro de que estamos en el buen camino. Su condición física arroja ahora unos valores que el año pasado no tenía, sobre todo en cuanto a la resistencia. El año pasado había que regularlo mucho y en este trabaja prácticamente la semana completa. Eso es importante, porque si entrenas poco y quieres jugar, solo aguantas un mes. Hay que entrenar para poder competir, esa es la idea con que trabajamos ahora», sostiene.