El Mirandés llevó el peso del partido, sobre todo en la segunda parte, donde dispuso de varias ocasiones de gol
02 nov 2009 . Actualizado a las 11:14 h.El Pontevedra mostró ayer una de sus peores versiones en el campo donde se forjó su último ascenso a la Segunda División. La irregularidad de los jugadores de Roberto Aguirre hace que se alejen de las cuatro primeras posiciones, el objetivo fijado por el club desde el inicio de la temporada.
El inicio del encuentro sirvió para constatar que el Mirandés iba a plantar cara al conjunto granate. La apuesta ofensiva de los locales, con un doble pivote, permitía a los rojillos tener el control del esférico y ser los encargados de llevar la manija del encuentro. Pero hubo que esperar hasta el minuto 18 de la primera parte para ver la primera ocasión clara. Pablo, uno de los jugadores más destacados del Mirandés en le encuentro, dispuso de una buena oportunidad para abrir el marcador, pero su remate lo despejó con problemas Orlando Quintana.
Tres minutos más tarde, el Pontevedra puso la réplica. Santi Amaro se internó por la banda derecha, pero el remata, demasiado flojo, acabó en las manos del meta Iván Gómez. En el 32, De la Plata lo intentó por la izquierda. Después de hacer un sombrero a Iván Malón, falló a la hora de asistir a Matamala, que no llegó al remate.
Cuado el Mirandés desarrollaba su mejor fútbol sobre el terreno de juego, el Pontevedra consiguió adelantarse en el marcador. Una buena jugada de Iván Carril, que desequilibró a su par por el costado derecho, acabó en los pies de Nevado que fue derribado en el área por Cabero. El colegiado señaló el punto de penalti. El propio Nevado se encargó de transformar la pena máxima. El tanto hizo mella en los locales. Creció la incertidumbre en los de Bañuelos, que veían como una jornada más se iban a ir de vacío de su terreno de juego.
Pero el Mirandés no se descompuso y lo siguió intentando. Candela estuvo a punto de establecer la igualada cuando un balón largo de De la Plata fue peinado por Matamala y se quedó solo con el balón frente al portero, que realizó una buena intervención para desbaratar la ocasión. Con el Mirandés buscando el empate se llegó al final de la primera parte.
Después de la reanudación, el Mirandés salió con el mismo discurso. Por su parte, el Pontevedra optó por replegarse y y buscó el peligro a la contra.
Asedio del Mirandés
En el 47, Pablo envió un balón a la cruceta en un lanzamiento de falta desde los 20 metros. Un minuto más tarde, el mismo jugador intentó sorprender otra vez a balón parado, pero el remate se marchó pegado al palo izquierdo de la portería de Orlando Quintana.
Buñuelos movió el banquillo para buscar más presencia ofensiva. Randy y David le dieron más movilidad al ataque de los locales. Fruto de esa polivalencia, Iván Agustín dispuso de una gran oportunidad para establecer la igualada, aunque su remate llegó mansamente a las manos del meta Quintana.
En pleno asedio del Mirandés, Víctor Bravo estuvo a punto de dar la puntilla al encuentro. En una jugada de tiralíneas el extremo se quedo solo ante Iván Gómez, pero no fue capaz de resolver el mano a mano. Los locales reclamaron fuera de juego, sin embargo, el asistente no lo indicó.
Después de esta ocasión, El Mirandés empató el partido. Una buena jugada de Pablo servía para establecer la igualada en el marcador. El jugador dribló a tres defensores y después batió al guardameta con un disparo ajustado al palo derecho.
Con el gol la afición empezó a apoyar a su equipo y metió presión a los jugadores. En el minuto 79, se produjo el tanto de la remontada para los locales. Una falta que botó Iván Agustín casi desde su campo la tocó el defensor rojillo Cabero, el meta Orlando se quedó a medio salir y el balón pasó ante una maraña de defensores hasta que lo peinó Orlando Gutiérrez que involuntariamente los introdujo al fondo de las mallas.
Después el Pontevedra intentó buscar con ahínco la portería de Iván Gómez, pero sin llegar a generar oportunidades claras de gol. Al final, derrota de un conjunto granate que se aleja de la zona noble de la tabla clasificatoria. Por el contrario, el Mirandés, con el triunfo, respira y puede salir de los puestos de descenso.