El técnico asturiano no se conformó con el empate e introdujo dos cambios ofensivos en los últimos minutos
31 ago 2009 . Actualizado a las 15:22 h.El Pontevedra cumplió ayer frente a la Cultural la palabra de su entrenador. No renunció en ningún momento al estilo de juego que mostró a lo largo de la pretemporada. Posesión del balón, presión en el campo contrario y un solo objetivo entre ceja y ceja: la victoria. Sin embargo, le faltó profundidad a la hora de buscar el último pase. Le faltó profundidad en el momento de generar ocasiones de peligro y adoleció de falta de pegada, algo que en este deporte es determinante. Al final el conjunto granate se trajo un solo punto de León, pero los jugadores regresan con la convicción de que este primer asalto lo ganaron a los puntos.
En el tramo inicial del encuentro los dos equipos intentaron cortar el ritmo de juego. Aunque, el Pontevedra dejó claro que la posesión de la pelota era necesaria en su apuesta. De esta forma cogieron el mando del encuentro. Los de Yosu Uribe también estaban tranquilos replegados en su campo y buscando los contragolpes. De hecho, al conjunto granate le costaba crear ocasiones que pusiesen en apuros a la portería del ex-pontevedrés Saizar. En esos instantes, Nevado y Adrián Cruz se encargaban de dinamizar el ataque del Pontevedra. Ambos futbolistas se apoyaban constantemente en la movilidad de Ibán Espadas, que no permanecía fijo en su posición de nueve.
Pero la Cultural estaba terriblemente cómoda. Las órdenes de Yosu Uribe carburaban a la perfección. Robo de balón y salidas rápidas hacia las bandas. De hecho, la mayoría de las ocasiones de los leoneses fueron jugadas iniciadas por Yahvé o Ferrán. Precisamente, este último en el minuto 10, envió el esférico a Jito, que lo cabeceó al palo de Orlando Quintana que se limitó a hacer la estatua. Era el primer aviso serio del partido. El Pontevedra ya sabía que la Cultural solo esperaba para soltar su zarpazo, por lo que debía incrementar las precauciones. Con el tanteo entre ambos conjuntos se llegó al descanso.
Después de la reanudación, la Cultural se encontró con el regalo de Charles que le hizo, después del lanzamiento de un córner, una falta infantil dentro del área a Jito. El catalán clavó el balón en la escuadra en el disparo desde los once metros.
Con el gol, la Cultural se echó atrás y el Pontevedra pasó a ser el amo y señor del partido y del campo. El empate rondaba el Reino de León y podía llegar en cualquier momento. De hecho en el minuto 62, una jugada de Santi Amaro, que acabó en un gran recorte de Iván Carril en el área grande, propició que Nevado, en semivolea, pusiese las tablas en el marcador.
A partir de ahí, el Pontevedra se fue de forma descarada a por el encuentro, mientras que el equipo leonés apenas era capaz de hilvanar cinco toques seguidos a la pelota. Pese a los cambios, el conjunto de Aguirre seguía con la misma mordiente, mientras que a la Cultural la salida al campo de Denis no le aportó el desahogo que buscaba su entrenador.
Se veía al conjunto local mucho más cansado, ante un cuadro lerezano que acabó el choque mucho más entero. Pero la posesión de los granates no acababa de traducirse en peligro, no terminaba de crear oportunidades claras de gol. Faltaba claridad de ideas a partir de los tres cuartos de campo para buscar y encontrar el 1-2. Los dos puntas, tanto Espadas, que se vació intentando generar espacios en la defensa rival, como Matías Saad, que apenas dispuso de minutos en el terreno de juego, no tuvieron prácticamente opciones de anotar el gol del triunfo.