Un presentador dio paso a los futbolistas, el cuerpo técnico y la directiva que transmitieron a la afición el «optimismo crónico» en la plaza de Mugartegui
14 ago 2009 . Actualizado a las 11:40 h.Ilusionar a la afición es casi tan importante como realizar grandes fichajes y en el Pontevedra han tomado nota. Quieren que sus hinchas sientan el «optimismo crónico» que hay en el club, para que, entre todos, logren repetir el éxito del 2004. Intentan movilizar a la masa social e implicar a la gente para lograr el ascenso a la Segunda División. Por eso, el equipo se paseó ayer en una carroza por el centro de la ciudad, saludando a las familias que abarrotaban las calles; por eso, agarraron después una bicicleta y recorrieron el trayecto hasta la plaza de Mugartegui, donde estaba previsto el acto central del día; y por eso, el equipo se presentó al público con un maestro de ceremonias, el periodista Terio Carrera, que fue llamando uno a uno a los integrantes de la primera plantilla y el cuerpo técnico para esta campaña. Alrededor de las diez de la noche terminaba todo. Los cerca de 300 espectadores recogían sus cámaras de fotos y ponían rumbo de vuelta a casa, pero, en su camino, dejaban el rastro de que el Pontevedra ya había ganado la primera batalla para subir de categoría. En las caras de la gente se podía ver algo de ese «optimismo crónico» del que tanto se oye hablar en Benito Corbal.
La presentación oficial del Pontevedra no solo sirvió para alentar a los aficionados, también permitió al presidente, Nino Mirón, confirmar que la plantilla no estará cerrada «hasta el 31 de agosto». Y eso que ayer el club aprovechó la foto de familia para dar a conocer a la dos últimas incorporaciones del equipo: el delantero argentino Matías Saad y el lateral izquierdo Claudio Giráldez, que, aunque en principio están llamados a jugar un papel importante dentro del Pontevedra no estuvieron entre los más aclamados.
Tanto Charles, como los canteranos Quique Cubas y Adrián Cruz, que formará parte del primer equipo, o el centrocampista Sergio Castaño pudieron palpar el cariño que despiertan en las gradas de Pasarón. La afición no dudó ayer en transmitirles su calor.
Pero, sin duda, quien se llevó la palma en este apartado fue el capitán. Alejandro Vázquez fue recibido con una fuerte ovación por el público presente en la plaza de Mugartegui. Después el defensa tomó la palabra y se dirigió, en nombre de toda la plantilla, a la afición. Prometió «trabajo, entrega y sacrificio» y se mostró convencido de que «no va a haber que esperar más tiempo para volver a ver al Pontevedra en la Segunda». Acabó su discurso como se empiezan las grandes celebraciones: «¡Hala Pontevedra!».