La Masía, mejor que Ronaldo

Luis Fernández Gago

DEPORTES

La pretemporada encumbra nuevos canteranos culés y deja dudas sobre la cohesión de las estrellas blancas

04 ago 2009 . Actualizado a las 02:21 h.

A tres semanas para que comience a rodar el balón liguero, ya se puede sacar la primera conclusión: el Barcelona está varios pasos por delante del Real Madrid. Manuel Pellegrini necesita mucho trabajo de vestuario si quiere dar alegrías al Bernabéu. Pep Guardiola no ha cambiado su estilo y tiene en mente que este año todo ha de ser igual al anterior. «Lo bueno no varía, se mejora», dijo el entrenador catalán el primer día.

Así las cosas, el nuevo proyecto merengue tiene sus fisuras. La gran inversión en los galácticos no termina de dar sus frutos en los amistosos. El tiempo se acaba. «Nos queda una gran labor por delante», reconoció el técnico chileno. Ha intentado implantar su filosofía: el buen juego debe ser prioritario. Pero ni los resultados ni el espectáculo han asomado por el césped. La Peace Cup era la primera prueba de fuego. No la pasó.

La parte defensiva es lo que más debiera preocupar. Porque es algo heredado de pasadas campañas. Las jugadas a balón parado, los huecos en los contragolpes y la fragilidad en algunas puestos de la zona de atrás siguen presentes. Por ejemplo, el lateral izquierdo, con Miguel Torres al frente, demuestra que necesita un fontanero de garantías porque hace agua.

En la parcela ofensiva, al Madrid no le cuesta tanto llegar al área contraria, pero sí acabar las jugadas. El centro del campo con Lass de eje central es prioritario. Xabi Alonso, o alguien similar, es clave para poder construir el juego. Los goles llegan, y al final, eso es lo que cuenta. Por ello Pellegrini ha puesto en liza con mayor frecuencia a Cristiano -tercero más utilizado- y a Benzemá -quinto-.

Estos dos fichajes estrellas han mostrado sensaciones diferentes. El portugués parece perdido. «Es el mejor profesional que he visto», comentó Emilio Butragueño. Pero con eso no basta. Ha demostrado calidad y algunos destellos. Sin embargo, sus jugadas no aportan al equipo. El francés es diferente. Se le ve con ambición, ganas y la calidad con la que venía avalado. Joven, fuerte y con carácter ganador.

Cosa distinta ocurre en Can Barça. Guardiola sabe lo que quiere, cómo hacerlo y hasta dónde llegar. «Otros deben empezar desde cero, no nosotros», resaltó Joan Laporta. Razón no le faltaba. En este inicio de pretemporada, un Barcelona con canteranos nuevos -Fontàs, Muniesa, Dos Santos, Víctor Sánchez y Jeffren-ha jugado vistoso, con intensidad, sin grandes alardes, pero manteniendo la línea.

Las grandes estrellas azulgrana están entrando poco a poco. Ya saben lo que quiere su técnico y son conscientes de que la temporada será muy larga. Además, los catalanes se han quitado un lastre que hubiera sido perjudicial: Samuel Eto'o. Y se han reforzado con garantías con el sueco Zlatan Ibrahimovic.

Todo ello, manteniendo la filosofía del mentalista Guardiola: juego bonito, espectáculo, diversión y concentración. Los de la casa aportan y saben que no todo lo galáctico es bueno. Pellegrini comienza a comprenderlo. El tiempo se agota y la Liga ya se atisba en el horizonte.