Los santiagueses se adueñaron del estilo del rival

SANTIAGO

16 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El Lobelle se puso el traje del Benicarló. Planteó un partido de mucho orden defensivo, de muchas ayudas y pocos riesgos. De ese modo obligó al rival a jugar con el guión cambiado, a llevar la iniciativa. Casi siempre lo esperó en mitad de cancha, pero le costó robar balones que pudiesen propiciar el contragolpe.

Campo para Leandro

Ya sucedió en los partidos de Liga regular. El Lobelle dejó pista libre a Leandro hasta mitad de cancha, a riesgo de que lanzase desde la larga distancia. Pero le tapó las líneas de pase y, de ese modo, frenó uno de los principales argumentos ofensivos del Benicarló.

Empate tempranero

El colectivo de Tomás de Dios tuvo la fortuna de empatar solo dos minutos después de que se adelantase el Benicarló. Sorprendió con un contragolpe, y se puso por delante con otro zarpazo en el que pilló al Benicarló a contrapié. Y sentenció sobre la bocina. Pocas veces llegó al área rival en superioridad numérica, pero les sacó una buena rentabilidad.

Carlos Barrón

En fútbol sala, cuando un portero esta inspirado su equipo tiene medio partido en el bolsillo. Carlos Barrón tuvo algún pecadillo de juventud, pero lo compensó con creces con su valentía y sus acertadas intervenciones. Incluso le detuvo un doble penalti a Dani Salgado y vio como Lolo dilapidaba otro en la primera parte, por querer ajustar en exceso.