Pablo Álvarez aún cree en Europa

Pedro J. Barreiros Enviado especial

DEPORTES

Los coruñeses fueron inferiores a un Athletic que los acorraló durante toda la segunda parte

19 abr 2009 . Actualizado a las 02:27 h.

El Dépor se apuntó una victoria cuando menos lo esperaba. Tras una segunda parte de sufrimiento, durante la que repitió sus síntomas de agotamiento físico y mental de los últimos partidos, una acción de Pablo Álvarez le brindó tres puntos de oro para seguir confiando en el retorno a Europa.

Los coruñeses, que habían mejorado su mala imagen de los últimos partidos en el primer período, disputado a cámara lenta, se acogotaron tras el descanso. La exigencia de un Athletic necesitado de puntos para apuntalar su permanencia pudo más que el fútbol de toque propugnado por los futbolistas entrenados por Lotina. Solo un zapatazo de Pablo Álvarez, en una de las contadas acciones de ataque visitantes, resolvió un choque que caminaba hacia el empate entre la ineficacia local y la falta de noticias de los deportivistas.

El jugador asturiano, aunque criado en Lugo, se estrenó como goleador esta temporada y lo hizo a lo grande. El extremo, ignorado en los planes de su entrenador hasta la lesión de Lafita, se reivindicó con un gol que vale su peso en oro.

Al Dépor le bastó el ritmo casino que practica ahora para adueñarse de una floja primera parte. Con Sergio, que salió a los diez minutos por el lesionado Antonio Tomás, incrustado en algún lugar del centro del campo entre Juan Rodríguez, el único mediocentro colocado por Lotina en San Mamés, y Verdú los visitantes llevaron la batuta más por la inoperancia del Athletic que por méritos propios. Es cierto que ahogaron los tímidos intentos por definir el ritmo del partido del equipo de Caparrós, pero estos leones también demostraron por qué marchan en puestos de peligro.

Su única jugada de ataque consistió en los pases de Yeste a la espalda de la defensa rival, en este caso a la de Colotto, por donde trataba de colarse una y otra vez Llorente, quien jugó emparedado entre el central y el propio Juan Rodríguez. Los coruñeses se sabían la lección y en la primera parte Aranzubia, aplaudido en su regreso a Bilbao, no pasó más apuros que un disparo colocado de David López, que lamió el segundo palo y un chut desde el centro del campo del racial Toquero, protagonista en la reanudación.

Controlada la portería propia, el problema llegaba cuando el Dépor deseaba asomarse a la contraria. Sus mejores acciones portaron el sello de sus futbolistas de banda. Guardado, que disputó el primer tiempo por la derecha, encogió el corazón de Iraizoz con un centro-chut que lamió el segundo palo. Poco después, Laure cabalgó hasta la medialuna del área local para asistir a Lassad, quien cruzó demasiado ante Iraizoz.

Fue la mejor ocasión de los gallegos, pero el delantero tunecino, autor de un gol en once partidos, volvió a fallar. Malas noticias para su equipo, que solo cuenta con él y con Bodipo para afrontar el tramo decisivo de la temporada, los tres partidos en una semana que Lotina señaló como cruciales en el devenir del mes y pico final de Liga de su equipo.

Tras el descanso el Athletic achuchó. Enardecido por su infatigable público puso cerco durante minutos a la portería de Aranzubia, aunque con Llorente muy marcado y Yeste excesivamente lento se ahogó en la orilla. Los deportivistas siguieron a lo suyo. Solo corrieron en las botas de Pablo Álvarez, el gran protagonista del partido, y de Lassad, quien nunca dejó de intentarlo. Con los locales cada vez más exigidos por su público, el campo se inclinó hacia el área visitante.

Los vascos tocaron corneta y Aranzubia defendió su meta con un par de intervenciones de mérito. El trabajo preciso para que un zapatazo inolvidable volviera a hacer soñar al Dépor.