Una vez que Sergio Valdeolmillos fue presentado como nuevo entrenador del Leche Río, el andaluz hizo hincapié en la potenciación de la defensa de su equipo. Después de que se han consumido nueve partidos de la segunda vuelta, sólo el Mallorca presenta una mayor cantidad de puntos encajados que los lucenses. De hecho, el Breogán ha recibido una media de 80,7 puntos por encuentro, dígitos sólo superados por el Mallorca (85,6).
En el lado opuesto de la balanza aparece el Gandía, que visitará pasado mañana el Pazo Universitario. Los pupilos de Pepe Rodríguez han basado su despegue desde la zona de descenso en una defensa más sólida que la que presentó en el inicio del curso. Los valencianos han encajado una media de 70,7 puntos por encuentro durante la segunda vuelta.
Varias podrían ser las causas que llevan al Breogán a ser un equipo con unas prestaciones defensivas mejorables:
Líneas de pase
El Leche Río permite recibir a los rivales antes de iniciar el posicionamiento defensivo en el uno contra uno. Son segundos de maniobra en cada acción.
Balance
El Burgos destapó el viernes muchas de las miserias del Breogán a la hora de correr hacia atrás. Los celestes no poseen un balance defensivo organizado y permiten que el rival goce de buenas ocasiones para sumar puntos fáciles. Este hecho contrasta con la casi sistemática renuncia de los lucenses para realizar contraataques.
Primera línea
Una de las armas que los adversarios del Breogán han exprimido en los últimos compromisos se encuentra en atacar al base o a los aleros en cuanto aparece una mínima ventaja. Los interiores, que se cargaron de faltas en algunos choques como contra el Melilla o el Rosalía, tampoco están mostrando una gran presencia física para tapar los agujeros.