Carlos Rodríguez adelantó al cuadro verde al inicio e Izurza empató antes del descanso
26 mar 2009 . Actualizado a las 12:46 h.El Racing arrancó ayer un empate en Las Llanas que le aparta momentáneamente de la zona de ascenso a Segunda. Empezó bien, jugó con intensidad y orden; pero, a medida que pasaron los minutos, se fue apagando como una vela, de forma inversamente proporcional a la recuperación del Sestao River. La actitud del equipo ferrolano resultó irreprochable, a diferencia de otros partidos fuera de casa en los que se dejó algunos puntos que le pueden hacer falta a final de temporada. Pero el empate poco antes del descanso le hizo mucho daño y terminó perdiendo tiempo para amarrar un punto en una de las salidas más difíciles de lo que resta de temporada, contra un rival aguerrido en una situación difícil.
Un bloque solidario
Centrado, solidario y con las líneas muy juntas, el Racing estuvo metido en el partido desde el primer minuto. Al llegar al cuarto ya mandaba en el marcador gracias a un tiro de Carlos Rodríguez desde la frontal que se envenenó al golpear en un jugador del Sestao River.
Con Desenclos como pivote, Cami y Zafra tenían libertad para apoyar al ataque. Y la aprovecharon. No estuvieron tan pegados a la defensa como en otros partidos y así llegó con cierta continuidad, aunque con menos peligro, el Racing.
Asomó al inicio con alguna falta lanzada por Jonathan Martín y alguna aparición de Lamatina. Jugaba el equipo de Míchel muy rápido, para no caer en la tela de araña que tejía el rival, también revolucionado, presionante, al acecho. No se complicó el cuadro verde en zonas retrasadas e intentó jugar más en campo contrario. Siempre con velocidad en el primer tiempo.
El Sestao arrancó de verdad a los veinte minutos. Sobre todo, gracias a las jugadas a balón parado. Primero cabeceó alto Jokin, y a continuación otro remate se marchó pegado al larguero. A falta de diez minutos del final, consiguió el empate. En su llegada más clara con el balón por el piso. Llegó Etxabe por la izquierda y marcó, demasiado solo, Irurza dentro del área. Todavía antes del descanso, Lamatina tuvo el 2-1, en otra aparición por el carril central, pero se dejó el balón entre las manos de Álvaro Iglesias.
El descanso mejoró al Sestao, que se hizo con el control del partido. Al Racing le costaba más jugar con la rapidez del primer tiempo y los rivales se le echaban encima en cuanto cogía el balón. Una falta lanzada por Jonathan Martín que rebotó en un rival y un cabezazo alto de Desenclos fueron todo el peligro del Racing durante muchos minutos.
El peligro de Txiki
Al mando de las operaciones del Sestao River se situaron Txomin y Txiki. El primero enviaba balones a la banda y el segundo descolocaba casi siempre a Correia. Míchel Alonso movió fichas para dar más mordiente ofensiva al Racing. Primero sentó a Sanjulián, retrasó a Desenclos, situó a Zafra como pivote y eligió a Juan como recambio en una de las dos medias puntas junto a Cami.
No bastó. Así que el entrenador recurrió a Corredoira en lugar de Cami. El lucense y Juan tenían que empujar por detrás de Kamel para que el Sestao reculase. Pero el Racing quería y no podía ante un Sestao que se llevaba ahora ya la mayoría de las disputas. A diez minutos del final, pudo marchar Etxabe con un remate a la media vuelta, pero Reguero estuvo muy atento.
Míchel todavía quemó otra bala al situar a Marcos en la derecha en lugar de un Lamatina algo perdido. No fue suficiente.