El Aalborg cruje al Dépor a la contra

Rubén Ventureira

PONTEVEDRA

Los daneses, que no jugaban un partido oficial desde el 10 de diciembre, acabaron mejor físicamente

19 feb 2009 . Actualizado a las 20:57 h.

Cuando pudo, no quiso; y cuando quiso, fue arrollado. El Dépor se dejó engañar por el Aalborg: vivió tranquilo la primera mitad y, cuando esperaba una plácida segunda, los daneses desarrollaron la osadía que les faltó a los coruñeses y acabaron en plan avasallador.

Al fresco de Aalborg, Lotina se abrigó con un trivote puro y duro, formado, de derecha a izquierda, por Sergio, Antonio Tomás y Juan Rodríguez. El trivote es un andamiaje defensivo muy del gusto de los técnicos, pero con mala prensa entre el aficionado español medio. Sin embargo, Brasil ganó el Mundial de 1994 con tres mediocentros, y el Dépor alzó su única Liga con esa misma receta táctica. Ayer, a los blanquiazules le dio consistencia en la primera mitad, pero no evitó su desmoronamiento defensivo posterior.

No hubo salida en tromba a la inglesa, ni mucho menos, de los daneses, pero el partido arrancó con susto para los blanquiazules. Due empezaba a dar la lata con un centró al área chica: la pelota rebotó en Filipe y, con Caca merodeando, el cuero acabó siendo achicado cuando rondaba la línea de gol. Fue lo más peligroso que hicieron los locales en el acto inicial hasta el minuto 34, cuando, al saque de un libre indirecto, irrumpió un rival sin marca en el área para hacer retumbar el palo derecho de la meta de Aranzubia.

El Dépor apenas dejó resquicios en su muro. El hombre más adelantado de los daneses, el jamaicano Shelton, el Bolt de la pelota, apenas pudo lucir su (dicen) espectacular zancada: la zaga coruñesa no le dejó ni 10 metros libres y sus compañeros se cansaron de enviarles balones al pie en lugar de al hueco. El Aalborg, que no jugaba un partido oficial desde el 10 de diciembre porque su Liga está parada, mostró falta de acoplamiento (Shelton se acaba de incorporar), de ahí la desconexión entre líneas y jugadores.

Los de Lotina estaban más pendientes de defender que de atacar, así que de arriba apenas llegaron noticias en esa primera mitad. Al contrario que contra Osasuna, donde los blanquiazules se obsesionaron con intentar penetrar por el centro, en Dinamarca se acordaron de que en los campos de fútbol también hay bandas. Por la derecha se mostró bastante activo Pablo Álvarez, un futbolista que siempre que juega arriesga y aporta, por lo que no se entiende que lo haga tan poco. Cierto es que le faltó cerrar las jugadas, pero también que le resultó imposible: sus compañeros lo dejaron solo en sus carreras. Llegaba arriba, miraba y solo encontraba a Mista, y eso de vez en cuando, pues en ocasiones el murciano estaba aún llegando porque era el que acaba de bajar para combinar con el lucense.

Mista llevaba dos meses y unos días sin ser titular y jugó infiltrado por unas molestias en el pubis. Estuvo menos estático, pero sigue sin chispa. Suyo fue un balón a las nubes, que junto con otro disparo lejanísimo de Valerón, fue lo más cercano a una ocasión que generó el Dépor en la primera mitad.

Lotina había declarado antes del partido que el empate le valía, pero dependiendo de las sensaciones. Al descanso se llegó con igualada y con la sensación de que el Dépor había sido demasiado conformista. Lo pagó en la reanudación con el tempranero tanto (min 53) de Due, que crujió a Piscu, que entró al trapo, y disparó con la derecha; Lopo no llegó y la pelota reventó la caja fuerte coruñesa.

Los blanquiazules espabilaron entonces. Un ligero adelanto de líneas le permitió tomar la iniciativa y generar, al fin, una ocasión: un córner cabeceado por Lopo que llegó a los pies de Mista, que en semichilena la envío al travesaño. Fue lo último que hizo el murciano antes de ser sustituido por Omar, desaparecido.

El Dépor se desabrigó en busca del empate. A la contra, el Aalborg avisó con un disparo de Enevoldsen que permitió lucirse a Aranzubia (min 70). Dos minutos después, una arrancada de este danés por la derecha la culminó Due, sin marca en varios metros cuadrados alrededor, a puerta vacía. El Dépor quedó groggy. El Aalborg, fresco físicamente, atacó en oleadas, y una de ellas permitió a Ivanov meterle una nueva puñalada a los coruñeses: un inexistente penalti de Aranzubia sobre Curth. El Dépor apela a la proeza.