La estrella del béisbol asume su culpa tras descubrirse que consumió esteroides en el 2003.
10 feb 2009 . Actualizado a las 18:38 h.Estados Unidos está en estado de shock y hasta el presidente Barack Obama habla de una «noticia deprimente»: no se trata de más problemas en la economía local, sino de la confesión de dopaje del dominicano Álex Rodríguez, la máxima estrella del béisbol.
«Son noticias deprimentes que añaden más intranquilidad al ya complicado asunto de la MLB (Major League Baseball)», dijo Obama el lunes de manera espontánea tras conocer la confesión de Rodríguez, cuyo positivo en el 2003 por esteroides había sido ya adelantado el sábado por la revista Sports Illustrated.
Una mala noticia a sumar a la recesión nacional y al conflicto en Afganistán, asuntos que centraron la primera rueda de prensa de Obama en la Casa Blanca. «Los descubrimientos enturbian toda una era del béisbol. Y es una pena, porque pienso que hay una buena cantidad de profesionales que han jugado sin doping», continuó Obama, un gran fan del béisbol y que ya durante la campaña electoral exigió controles antidoping más severos en la MLB.
Rodríguez, una estrella al nivel de Cristiano Ronaldo en el fútbol, Kobe Bryant en el baloncesto o Roger Federer en el tenis, admitió las evidencias: tomó sustancias prohibidas del 2001 al 2003, cuando jugaba en los Texas Rangers. «Entonces, todo era distinto. Yo era joven, tonto, ingenuo y quería demostrar a todos que merecía el dinero que ganaba y que era uno de los mejores jugadores de todos los tiempos», confesó A-Rod a la emisora ESPN.
«Me siento engañado personalmente por Alex», dijo Tom Hicks. El propietario de los Texas Rangers convirtió a Rodríguez en el jugador de béisbol mejor pagado del mundo con un contrato de diez años por valor de 252 millones de dólares. «No tenía ningún tipo de sospecha», dijo Hicks. Las excusas de la presión no le sirven: «Siempre me dijo que jugaba mejor bajo presión».
Aunque Rodríguez se disculpó por los positivos por testosterona y primobolan, su confesión sacude al segundo deporte más popular de Estados Unidos. «El último trago amargo para el béisbol», tituló hoy el diario USA Today. Desde hace años, la MLB tiene una imagen de laxitud en la lucha contra el doping, algo con lo que se pretende acabar.
Los datos de Rodríguez formaban parte de un estudio anónimo realizado en el 2003 a 1.198 jugadores fruto de un acuerdo entre la MLB y la asociación de jugadores. La meta era definir si era necesario o no imponer controles antidoping aleatorios en las ligas mayores a partir de 2004. Aunque el uso de esteroides está prohibido expresamente desde 1991, no estaba aún sancionado en el 2003.
Por ello, los positivos no acarrearon sanciones y nunca se hicieron públicos los resultados. Rodríguez, que juega ahora en los New York Yankees y que con unos ingresos de 27,5 millones de dólares es el mejor pagado de la MLB, no tiene por qué temer sanciones a posteriori, ya que el catálogo de doping fue impuesto por la MLB en el 2004.
Los números deportivos del tercera base de los Yankees, después de 12 temporadas como profesional, son de impresión: su media de bateo es de (.306), acumula 553 home runs, 1.606 carreras impulsadas, 2.404 «hits» y 428 dobles. Las estadísticas dicen además que, si no bajase el nivel, Rodríguez podría ser el mejor de la historia en cuatro de las principales categorías de la numerología del deporte: carreras anotadas, carreras impulsadas, hits y home runs.
Pero sus incalculables récords serán vistos ya con sospechas por la afición. Sus compañeros, al menos, van a ayudar al número 13. «Le demostraremos que a pesar de todo estamos a su lado, porque a fin de cuentas sigue siendo uno de los nuestros», dijo Johnny Damon.