Si un jugador ha causado sensación en los últimos años en el Lugo ha sido Sergio. El delantero de Portomarín sorprendió a propios y extraños, desde su llegada al club en el primer año del retorno a Segunda B con Juan Fidalgo, por su desparpajo, su verticalidad y capacidad para el gol, y sobre todo, por su procedencia, del Monterroso, un equipo de Regional. El año pasado se ganó a pulso, con sus goles, la titularidad, incluso escorado buena parte de las veces a una banda. Este curso, un inicio titubeante, en el que no consiguió afinar la puntería, le ha condenado al ostracismo, a no aparecer ni siquiera en las últimas convocatorias para los partidos de Liga. Él no se resigna, confía plenamente en las facultades con que deleitó a la grada y que le permitieron ser seguido desde un buen número de equipos. «Hay que aceptarlo como viene», dice con su habitual concisión, «pero yo confío en que pueda volver a jugar».
«La temporada es muy larga, y aún queda mucho», alega Sergio como motivo a la esperanza. Hasta el primer partido de la eliminatoria de Copa Federación contra el Ourense no consiguió el Obús de Portomarín su primer gol de la temporada. Es más, en algunos encuentros se le ha visto demasiado ansioso sobre el campo, como con ganas de marcar en cada balón que le llega, en cada oportunidad. Él, introduce un matiz: «No creo que sea así, porque tampoco he tenido muchas ocasiones de gol». Nada de conformismo en sus palabras, para un hombre que no gusta de levantar la voz. Se reafirma de forma gráfica: «Estoy jodido por no jugar».
Inercia positiva
Con el Lugo lanzado en una inercia positiva, con un once tipo, el de Fonsi Valverde, que se puede recitar de memoria, es complicado entrar hasta en las convocatorias. Los resultados acompañan, y el equipo escala posiciones. «¡Quién contaba al principio con sacar 10 puntos en lo que llevamos de año!», exclama, resaltando la importancia de esos números para el futuro en la competición. Sergio sabe que la oportunidad se vende cara: «El equipo está muy bien. Y está jugando el Chino, que es el mejor delantero del equipo. Y en el resto de posiciones hay jugadores que lo están haciendo muy bien».
Quiere volver a ser él mismo. «Lucharé por ello», advierte, mientras sueña en poder jugar contra la Cultural.