Un equipo gallego puede poner en el aire el puesto en el banquillo del técnico de Portosín David Vidal

J. V.

VIGO

12 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El destino podría ser cruel con David Vidal Tomé (Portosín, 1950). El Celta podría ser el verdugo del técnico gallego, casualidades de la vida.

Después de estar peleando por el ascenso con el Elche toda la temporada pasada, esta no ha empezado nada bien para los suyos. El equipo ilicitano es colista en Segunda División después de no haber sumado más que un punto en las seis jornadas celebradas.

Las cosas se le torcieron desde el primer día, ya que la liga arrancó con una derrota en casa frente al Éibar (0-1). Vendrían posteriormente otras tres derrotas consecutivas: en Las Palmas (2-0), en el Martínez Valero contra el Tenerife (2-4) y en la visita al Zaragoza (2-0). El único punto lo lograron en la quinta jornada en casa contra el Huesca, un recién ascendido, pero la semana pasada otra vez llegó una nueva derrota contra otro equipo en apuros, el Murcia de Javier Clemente, un técnico también cuestionado.

En el club levantino nadie quiere hablar de ultimátum a Vidal, pero este están en el ambiente. El presidente, José Sepulcre, no ha querido tampoco asegurar que vaya a seguir. Al final, los resultados entierran a cualquier entrenador, por mucho que su trayectoria en el club haya sido brillante.

Vidal se hizo cargo del Elche a mitad de temporada hace dos años. Estaba el equipo en puestos de descenso en una situación muy mala, y en en una segunda vuelta extraordinaria lo resucitó e incluso tuvo opciones de ascender hasta las últimas jornadas. El año pasada también lucharon por el ascenso, pero se hundieron en los partidos finales.

La afición del Martínez Valero le tiene cariño, pero los resultados mandan. El entrenador gallego, sin embargo es el más optimista de todos, tiene claro que va a seguir en el banquillo del club alicantino.

Ahuyenta buitres

Genio y figura, hasta la sepultura. David Vidal siempre se ha caracterizado por decir las cosas como las piensa y con un particular sentido del humor, acompañado por ese acento gallego cerrado que no se le ha quitado ni siquiera a pesar de que lleva muchísimos años viviendo en Cádiz.

Antes de recibir al Celta ha dado muestras del mismo con sus declaraciones: «Los buitres van a tener que seguir sobrevolando por las cordilleras, porque yo de aquí no me voy a mover», indicó el de Portosín en referencia a los entrenadores que ya suenan como posibles sustitutos.

Si se produjese no sería la primera destitución de su dilatada trayectoria de 22 años en los banquillos de Primera y Segunda.