El Deportivo derrotó ayer al Numancia, pero se llevó la primera bronca de la temporada. La afición se mosqueó en una segunda parte infumable de su equipo, cuando a duras penas pudo mantener el triunfo mientras jugaba a merced de su rival. El mejor balance del partido para los locales fue el marcador y los tres puntos para ascender a la zona tranquila de la clasificación.
El enfado de la grada provino de la actitud relajada con que sus futbolistas afrontaron la segunda parte, que pintaba ideal para golear a un flojísimo Numancia, muy blandito para defender e inofensivo, pese a sus buenas intenciones, en ataque. ¿Por qué decayó el Dépor? ¿Estaba cansado por el partido del jueves? Seis jugadores titulares frente al Brann (si se cuenta a Riki, expulsado el jueves en el minuto 29) terminaron el choque contra el Numancia: además del mencionado, Aranzubia, Filipe, Lopo, Colotto y Sergio. A su lado, el debutante Manuel Pablo, Juan Rodríguez, Guardado, Verdú y Mista.
El tempranero gol de Lafita y un puñado de ocasiones propiciadas por su sociedad con Guardado parecían augurar una tarde plácida. Aquella capaz de convencer a todos sobre su cambio de rol. Lejos del objetivo único de la permanencia, Lotina había reconocido el sábado que su equipo debe aspirar a las seis primeras plazas, los puestos europeos, por lo que la victoria de ayer se volvía más necesaria que nunca.
Tampoco es que el Deportivo hubiese arrasado al Numancia en el período inicial. Marcó el ritmo y se acercó con mucha facilidad a su portería. Quizá demasiada. Se adelantó en el marcador casi sin proponérselo. Lafita peinó en el primer palo una falta botada por Sergio desde la izquierda. Quedan para el recuerdo la mecánica de disparo del catalán (pisa la hierba delante del balón, carrerilla de cuatro pasos hacia atrás y rosca perfecta), así como el gesto del rematador para alejar el balón del alcance del portero.
El aragonés jugó muy cerca del área rival. Situado en paralelo con Omar Bravo, aunque con libertad de movimientos, se le vio como en sus mejores tiempos de la temporada pasada. Fueron los minutos más divertidos en Riazor, cuando ni siquiera la lesión de Pablo Álvarez estropeaba la superioridad local. Todo cambió en un suspiro. El Numancia atrincheró al Dépor, pero su falta de puntería, y alguna que otra buena intervención de Aranzubia, evitaron el empate. Antes del tímido aplauso final por la victoria, la grada tiró de las orejas a su equipo.