La milla de oro del olimpismo

DEPORTES

La tradición del piragüismo y la íntima relación con el mar, el secreto para que Aldán y Vilariño, que solo suman 3.000 habitantes, consigan un oro, dos platas y dos diplomas

26 ago 2008 . Actualizado a las 11:47 h.

Aldán y Vilariño forman la zona más olímpica de España. Con una población de apenas 3.000 habitantes, han contado con cuatro deportistas en Pekín, y ninguno de ellos ha regresado de vacío. Un oro, dos platas y otros tantos diplomas olímpicos. Un milagro que tiene explicación para los técnicos y vecinos del lugar: En primer lugar se trata de una cuestión genética, como lo de la velocidad jamaicana pero con piragua o canoa, pero también de tradición. El mar lo acapara todo a este lado de la ría. Es el modo de vida de casi todos. Y además, en un sitio tan pequeño las posibilidades deportivas se reducían al fútbol o a la piragua o a ambas cosas. Seguro que no hay niño en Aldán que no haya al menos probado el barco, y el barco engancha.

«De la cantidad sale la calidad. Si tienes a muchos jóvenes en los clubes lo normal es que salgar algunos muy buenos», sostienen la mayoría de los entrenadores consultados. El milagro de Aldán tiene una base sólida. Desde niños todos sus habitantes han tenido alguna experiencia con el mar, y entre tantos surgieron los primeros talentos. Curiosamente, uno de los pioneros en sumar las primeras medallas a nivel nacional fue Suso, el hermano de Perucho. Y a partir de ahí unas medallas han llamado a las otras hasta convertirse en oro olímpico, como le sucedió a David Cal en Atenas y a Carlos Pérez Rial en Pekín.

Todo comenzó hace 30 años según recuerda Elías Rial, el actual presidente del Ría de Aldán, el equipo por el que han pasado todos los olímpicos. «Esta institución lleva tres décadas trabajando con una gran cantidad de deportistas. Aquí todos nos identificamos con el agua y todo el que prueba repite. El piragüismo engancha».

La modalidad poco menos que comenzó como una cuestión recreativa. Si en la Galicia del interior los niños cogían un balón y la merienda para jugar en el descampado de cada pueblo, en Aldán la mochila del cole se cambiaba por unos remos. Esta situación añadió un elemento más al milagro de la bahía: «la convivencia». Creó unos fuertes lazos de amistad que se han ido transmitiendo de generación en generación y que todavía perviven en la actualidad. El esfuerzo, el crear equipo y las concentraciones fomentan la convivencia entre vecinos unidos por el mismo fin.

El medio natural también ha ayudado lo suyo. En Aldán y Vilariño todas las casas miran al mar. El azul profundo es el primer color que se divisa cada mañana, y lo más importante, la playa es ideal para iniciarse en el mundo del piragüismo. Está recogida y la marea no es un peligro. «Esta ría es la zona idónea para iniciarse en el piragüismo. Nunca hay problema de mareas para enseñar. Es algo muy importante a nuestro favor. Además, incluso en invierno, salvo dos o tres días al año, siempre hace buen tiempo», indica Rial. Rodrigo Tiebo, un técnico que estuvo en Pekín, no está demasiado de acuerdo. Es un buen sitio para iniciarse, pero al tener que aumentar el kilometraje para entrenar ya cambia la cosa, por eso los talentos en ciernes acaban por la vía rápida en el centro de tecnificación de Pontevedra.

Quizás sea la evolución natural: de Aldán a la capital de la provincia y de Galicia al podio olímpico.