Los voluntarios comienzan la «operación limpieza» para llegar a punto a las Paralimpiadas del 6 de septiembre

DPA

DEPORTES

26 ago 2008 . Actualizado a las 02:39 h.

La pista sobre la que el rey de la velocidad Usain Bolt batió tres récords mundiales está cubierta con lonas negras y entre los 91.000 asientos hay mujeres limpiando. En el Nido de pájaro de Pekín comenzó ayer la gran operación de limpieza y orden un día después de la ceremonia de clausura de los Juegos.

«Estamos ordenando y al mismo tiempo preparamos la ceremonia de apertura de los Juegos Paralímpicos», relata uno de los voluntarios. Y es que a partir del 6 de septiembre Pekín espera a unos 4.000 deportistas discapacitados de todo el mundo. El voluntario Fu Ping estará entonces ya de regreso en su Henan natal. En el recinto olímpico prácticamente vacío se ven pequeños grupos de voluntarios en diferentes rincones ataviados con sus camisetas de colores turquesa y blanco de «Beijing 2008» y se toman fotografías delante del estadio nacional o del Cubo de agua.

Orgulloso de ayudar

Los altoparlantes en la plaza delante del Nido de pájaro , desde los cuales sonaba música permanentemente en las últimas semanas, están mudos. «Estoy orgulloso de haber podido ayudar a los huéspedes extranjeros», dice un joven estudiante de Wuhan, que sobre todo condujo a los periodistas en coches electrónicos por el recinto. «Por primera vez descansaré un poco y luego para mí comienzan los Paralímpicos».

Con 4.000 deportistas (de nuevo con una nutrida representación gallega) y 2.000 asistentes, el revuelo será entonces bastante menor que durante los Juegos Olímpicos. «Pero seguramente también serán grandiosos», dice el estudiante convencido. Pero desde ayer en el recinto olímpico lo que se ve es sobre todo el fin de un gran acontecimiento: cartones que son empujados por los pasillos, cables de televisión que se enrollan y carteles que son arrancados de las paredes. Solo los vendedores de pins delante del cerco del centro mediático siguen en febril actividad. «Los chinos están contagiados. Seguramente no dejarán de intercambiar los pequeños prendedores ni siquiera después de los Juegos Olímpicos», comenta el canadiense Ross Baxter.

Últimas fotos de recuerdo

En el otro extremo del recinto, Fu Ping sigue sonriendo para las fotos de recuerdo. En los Juegos de Pekín cumplió con su sueño olímpico, pero ya tiene en la mira los próximos Juegos en Londres 2012: «Ya nos postulamos para trabajar de voluntarios. Esperamos que funcione».