El club asegura que el jugador menosprecia a los integrantes del filial en su última demanda

La Voz

PONTEVEDRA

20 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

En una parte del comunicado todos los empleados del Teucro realizan una defensa a ultranza de Pillo hasta el punto de que aseguran que evitó que la junta le impusiera una sanción ejemplar a Coque. «El entrenador Víctor García Borrás, a quien culpa de lo que considera su humillación personal, evitó con su intermediación que le fuera incoado un procedimiento disciplinario a raíz de unas declaraciones públicas en las que manifestaba que la junta directiva del club debería pedirle perdón todos los días...».

Asimismo, advierten que el ex capitán del Teucro no cumplió con sus obligaciones tanto durante los períodos en los que estaba lesionado como cuando ya se encontraba restablecido: «El jugador ha omitido obligaciones tan trascendentales para cualquier trabajador como entregar en el club las bajas laborales, las altas y los partes de confirmación».

Acto seguido apuntan que nunca se le negó ayuda. «El jugador ha sido asistido por los servicios médicos del club cada vez que ha sufrido una lesión y ha sido puesto en conocimiento del médico. Consta en su denuncia que ha tomado o está tomando medicamentos sin la previa prescripción de los servicios médicos de la entidad. Por ello, desconocemos la posibilidad de que se traten de sustancias potencialmente susceptibles de dar positivo en un control antidoping».

Desconsiderado con el personal

Además, aseguran que «el jugador ha sido reiterada y públicamente desconsiderado con las personas que de modo altruista realizan una importante labor en este club como su directiva o los distintos miembros del cuerpo técnico. A pesar de ello no se ha querido dar respuesta a sus insidias reiteradas, con el fin de no deteriorar la imagen de la entidad».

Y desvelan que «también ha sido desconsiderado con quienes en la actualidad comparten entrenamiento con él y que militan en el equipo de Primera División Autonómica a los que se refiere en su última denuncia de forma expresa como: 'personas de un nivel muy inferior, con diferentes condiciones antropométricas, que no se saben situar en la pista como deberían, realizando movimientos imprevisibles y supliendo sus carencias físicas y tácticas con un arrojo tan innecesario como proporcional al reto que, para esos aficionados supone el enfrentamiento con un compañero que hasta ayer mismo era un ídolo...'».