Cansado de ser el sucesor de Blume

DEPORTES

Primer español en ganar el concurso general de gimnasia de un Europeo desde 1957, Rafa Martínez aspira a cinco finales en Pekín. «Estoy en mi mejor momento», indica

07 ago 2008 . Actualizado a las 13:09 h.

El verano de 1996 cambió la vida de Rafa Martínez (Madrid, 1983). Con 14 años, había abandonado la gimnasia para jugar al fútbol, como sus amigos. «Pero vi por la tele a Jesús Carballo en las Olimpiadas de Atlanta y me decidí a volver. Quería ser como él e ir a los Juegos». El segundo capítulo de esta historia en tres actos se cierra con su título europeo en el concurso general de gimnasia hace tres años en Debrecen (Hungría). Su oro supuso el primero de un español desde el éxito del legendario Joaquín Blume en 1957 en París. Y ahora, en Pekín, tiene la oportunidad de ir un paso más allá, quizá para cerrar un círculo con un podio. «Creo que estoy en mi mejor momento ahora mismo», explica a La Voz el también campeón de Europa de suelo.

La comparación con Joaquín Blume, al reeditar su éxito en el concurso general, ya casi le cansa. «Es un orgullo, sobre todo las primeras veces. Pero estamos en el 2008. Y escuchar todos los días lo mismo... Eso ya pasó. Ahora lo tiene que lograr otro. Es un poco monótono. Y además ahora yo ya estoy a otra cosa». Esa cosa son sus cinco finales en los Juegos de Pekín.

En primer lugar, habla en clave de equipo. España aspira a igualar el sexto puesto que logró en el Mundial del año pasado en Stuttgart. Pero Rafa Martínez, completo, ambicioso, también quiere el diploma en el concurso general y en suelo, salto con potro y barra fija.

El gimnasta madrileño no descarta la medalla si le acompañan algunos factores. «Hay dos o tres gimnastas que están un paso por encima. Y después estamos cinco o seis muy parejos por la dificultad de nuestros ejercicios. Se puede decir que para las tres medallas hay unos ocho aspirantes», matiza.

El equipo español probó ayer el escenario donde abrirá su participación el sábado, en el Estadio Nacional Indoor de Pekín. «Solo podemos entrenar una vez con jueces y demás. Es un poco más serio de lo habitual. Los fallos de hoy sabemos que el sábado no los tendremos», comenta el gimnasta madrileño.

Si termina los Juegos con cinco diplomas, aquel chico que aparcó la gimnasia por un tiempo, le deberá una a Jesús Carballo. Por engancharle de nuevo.