La amazona estadounidense Bezzie Maden (Milwaukee, 1963) puede presumir de un envidiable palmarés: medalla de oro por equipos en los Juegos de Atenas en el 2004, el séptimo puesto del ránking internacional y ha sido subcampeona del mundo individual y por equipos en el 2006 durante los Juegos Ecuestres Mundiales de Aquisgrán (Alemania). Ahora forma parte del elenco más selecto de participantes del CSI Casas Novas que se está disputando en Arteixo.
-Usted no acostumbra a competir en España. ¿Qué destacaría de su primera experiencia en A Coruña?
-He estado en un par de concursos en España, en Barcelona y Gijón, pero esta es la primera vez que compito en Casas Novas y me siento realmente impresionada por lo maravilloso que es el sitio y las óptimas facilidades que se les ofrecen tanto a jinetes como a caballos. A Coruña me parece, además, una ciudad magnífica con muy buenos restaurantes.
-¿Qué diferencias piensa que hay entre Estados Unidos y Europa en cuanto al deporte hípico y sus concursos?
-En Europa el nivel de concursos está más diferenciado. La hípica aquí se considera realmente un deporte. En Estados Unidos, sin embargo, los niveles están más mezclados en los concursos. El deporte hípico es sobre todo un negocio.
-¿Cuáles son sus expectativas de cara a los Juegos Olímpicos de Pekín?
-Eso nunca se puede saber. Si tenemos un buen día y nos acompaña la suerte tanto a nosotros como a nuestros caballos, podemos ganar. Pero, claro, eso es lo que piensan todos los jinetes.
-En el Campeonato del Mundo del 2006, de cuatro finalistas había tres mujeres, y en los primeros puestos del ránking abundan las amazonas. Hace años la situación no era así. ¿Qué opina usted que ha cambiado?
-Pienso que en América siempre ha habido muchas amazonas profesionales, pero en Europa seguramente habrán cambiado las cosas en los últimos tiempos. Aparte de las razones sociológicas, que habitualmente se barajan en este continente, un motivo puramente objetivo es que también ha cambiado la fisonomía de los caballos, de manera que aquellos animales grávidos, grandes y pesados de competición se han convertido en ejemplares más gráciles, esbeltos y ágiles, es decir, más fáciles para que una mujer pueda dominarlos.