La mejor versión de Lewis Hamilton

DEPORTES

La trayectoria de Hamilton en este Mundial de fórmula 1 es como el perfil de una etapa alpina del Tour. Las grandes depresiones se alternan con pendientes imposibles. Arriba, abajo, arriba, abajo. Y ayer, en el Gran Premio de casa, Hamilton coronó su Alpe D'Huez particular. Dibujó una línea ascendente tan vertical que solo le quedaron dos coches sin doblar. Atrás quedaba la salida de pista del día anterior cuando tenía la pole en la mano. O la penalización de Magny-Cours. O la colisión por detrás a Raikkonen con el semáforo en rojo. Ayer Silverstone presenció la mejor versión de Hamilton, aliado con la estrategia de equipo, el horario de la lluvia y con un coche de seguridad que no quiso aparecer. Su exhibición le ha llevado el liderato del Mundial, pero compartido con los dos pilotos de Ferrari, que dibujaron sendas líneas descendentes en sus trayectorias. No hay piloto más regular que Fernando Alonso, oscilando siempre entre el cuarto y el octavo puesto.

La de ayer fue la segunda victoria de Hamilton sin partir de la pole. La anterior había sido en Mónaco, también con lluvia. Su salida fue magistral al progresar por la derecha desde la cuarta posición y estar a punto de superar a su compañero, Heikki Kovalainen, que mantuvo el tipo. Mientras, Alonso devolvía un adelantamiento a Piquet y se colocaba quinto, aprovechándose de la salida de pista de Mark Webber, segundo en la parrilla.

Pero cuando la lluvia riega las carreras, la pericia de los pilotos se destina a mantener el coche sobre el asfalto mientras que la victoria se gesta entre los cerebros y la telemetría del box. Hamilton y Raikkonen entraron juntos en el primer repostaje. El inglés mantuvo el puesto por décimas, pero en las siguientes vueltas comprobaría que contaba con una ventaja mayor: mientras McLaren le había colocado nuevos neumáticos de lluvia, Ferrari dejó las mismas gomas en el monoplaza de Kimi confiando en que la pista se secaría. Pero la lluvia volvió y con ella Hamilton se esfumó en el horizonte de Raikkonen. Lamentablemente, Renault había hecho la misma apuesta y Fernando Alonso tuvo que regresar a box pocas vueltas después para colocar neumáticos nuevos y llenar el depósito para evitar una tercera parada. Rodaba entre la cuarta y la sexta posición, con aspiración al podio, pero las estrategias de BMW, e incluso de Honda, fueron más afortunadas. Así, Nicky Heidfeld dio la de cal y consolidaba la segunda posición mientras su compañero Kubica abandonaba.

Sorpresa en el podio

El tercero, ¿Kovalainen?, ¿Raikkonen?, ¿Trulli de nuevo? Esta vez el último escalón del podio fue para Rubens Barrichello, el piloto al que Honda había mostrado en invierno la puerta de salida rumbo a Super Aguri y que ayer le proporcionó un resultado excelente en la nueva era Brawn, quien apostó por ir a tres paradas y con neumáticos de lluvia extrema.

Por delante, Hamilton tentaba la suerte doblando a Kovalainen, Raikkonen y a su ex compañero Fernando Alonso. Quería un momento de gloria completo. Para compensar tantas pifias recientes. Y temiendo otras que queden por venir.