Pasadas las tres y media de la tarde, Fernando Alonso se quitó el casco, cogió la toalla que le ofreció su fisioterapeuta, el italiano Fabrizio Borra, y se secó el sudor. Dio un trago de agua. Serio, muy serio, acudió al exterior del box para saludar al público que lo aclamaba. La grada celebraba que Renault había marcado los mejores cronos después de Kimi Raikkonen. El milagro parecía consumarse.
Pero en cuanto dio la espalda a la afición, su risa forzada se esfumó. ¿No le hacía gracia acabar por detrás de su compañero Nelsinho Piquet? Al contrario, un resultado tan excelente del otro Renault ratificaba la presunta resurrección de la escudería francesa.
La prensa especulaba mientras esperaba la comparecencia del asturiano. Todos daban por hecho que McLaren y BMW, hundidos ayer más atrás del décimo puesto, iban de farol. Pero consolidarse como la cuarta escudería del paddock debía alegrar a Alonso. Pero este seguía de aparente mal humor y lo explicó ante los micrófonos. «Esto no es ningún reflejo de mejoría», espetó. «Veinte minutos antes de acabar la sesión estaba clasificado en el puesto quince, pero puse neumáticos blandos y descargué combustible... tengo las mismas dudas e incertidumbres».
Sesión irregular
Realmente el desarrollo de la sesión vespertina fue inesperado. Por la mañana, Alonso fue sexto, por detrás de Raikkonen, Massa, Hamilton, Kubica y Kovalainen, un guión bastante más previsible. Pero la siguiente tanda fue dominada muchos minutos por Fisichella y luego por Coulthard. «Todos los equipos hemos tenido problemas con las condiciones del circuito y hemos ido dos segundos más lento de lo habitual», explicó el bicampeón. «Anduvimos en 1.22 y la semana pasada en 1.20... a ver si resolvemos los problemas antes que los demás», explicó el asturiano. En su discurso pronunció algo que no debió de gustar en Renault: «Estamos de forma muy parecida a las tres primeras pruebas, por delante están seis coches (Ferrari, McLaren y BMW) y luego, décima arriba, décima abajo, el resto nos pelearemos por entrar en la Q3». Luego quiso cerrar su comparecencia con un mensaje teñido de optimismo, si bien como mensaje hipotético. «Estoy contento porque el coche ha mejorado en los test de la semana pasada, aunque los demás equipos también avanzan. Mañana [por hoy] lo veremos... a lo mejor llevamos una sorpresa y estamos ahí arriba», indicó.
La emoción de cualquier gran premio se concentra en la jornada dominical, pero es el sábado donde mejor se evalúa el estado de cada coche con la calificación. La Q2 dirá dónde está Renault con respecto a Red Bull, Williams (que está acusando algunos problemas de puesta a punto en Montmeló) y, sobre todo, Toyota.
Si las noticias de hoy son malas, solo queda preguntarse una cosa hasta el final del Mundial: ¿dónde correrá el asturiano en el 2009?.