Se marchó Koeman en octubre para tomar las riendas (es un decir) del Valencia, pero el PSV parece inmune a los adioses, tanto de entrenadores como de jugadores, pues son legión los que han abandonado el club de Eindhoven en los últimos años. Pese a vivir en reconstrucción permanente, este equipo es hegemónico en la Liga holandesa, como lo prueban sus siete títulos (el último, conquistado ayer), cuatro consecutivos, en las últimas nueve temporadas. A este ritmo, en unos años sobrepasará en el palmarés histórico al más sonado Ajax, anclado en las 29 ligas desde el 2004. El PSV ya suma 21.
No hubo tanta emoción como el pasado año, cuando se jugaron la Liga tres equipos en la última jornada y se la llevaron los de Koeman. Esta vez, los de Eindhoven campeonaron también en el último partido, pero sin agobios. ?Vencieron al Vitesse (0-1) a domicilio con un tanto de Lazovic y dilapidaron todas las esperanzas del Ajax, finalmente segundo a tres puntos, que goleó al Heracles Almelo (5-1).
El éxito de este PSV dirigido por Sef Vergoossen desde la marcha de Koeman se gesta en la defensa, la menos goleada del torneo: solo ha recibido 24 tantos en todo el campeonato, por los 45 del Ajax. La zaga está liderada por el portero brasileño Heurelho Silva Gomes y por el internacional mexicano Carlos Salcido. Los tres máximos goleadores llegaron esta temporada al club: Danny Koevermans, un veterano (29 años) tallo (1,91 metros) autóctono llegado del AZ; el joven serbio (24 años) Danko Lazovic, que vino del Vitesse; y el prometedor canterano (23 años) Bakkal, que regresó el pasado verano a casa tras tres temporadas de cesión. Han hecho 14, 12 y 8 goles, respectivamente. Además, ha destacado otro recién incorporado, el centrocampista húngaro Dzsudzsák, un talentoso zurdo de 21 años que se incorporó el pasado enero. Esta temporada ha tenido menos peso su hasta ahora gran estrella, el peruano Farfán.
En Europa le ha ido peor. Cayó en la primera fase de la Chamions ante el empuje del Inter y del Fenerbahçe, y aterrizó en la Copa de la Uefa, de la que lo apeó el Fiorentina en cuartos de final. Este PSV no parece llamado a reeditar el máximo logro de la historia de la entidad (la Copa de Europa de 1988, con Koeman en el campo), pero en su país no hay quien le tosa.