La extraordinaria reacción del Dépor en la segunda vuelta ha venido en parte de la mano de Lafita, Filipe, Xisco y De Guzmán, a los que el técnico corrigió algunos vicios del juego
16 abr 2008 . Actualizado a las 18:50 h.«Soy un técnico de correcciones», dice una y otra vez Miguel Ángel Lotina, entrenador del Deportivo. Por ello a lo largo de una temporada, el míster blanquiazul se mete de lleno en un montón de pequeñas batallas de cuyo resultado depende buena parte del éxito de su equipo. En el presente campeonato, Lotina ha vencido en cuatro importantes retos que a la postre han acabado con el Deportivo como el mejor equipo de la segunda vuelta de la Liga. De Guzmán se perdía en el campo, Lafita no competía como entrenaba, Filipe era un lateralillo y Xisco no marcaba goles. Todo eso cambió con las correcciones de Lotina y con, por supuesto, la entrega, esfuerzo y buen hacer de sus jugadores. Ahora, Xisco ya lleva nueve goles, De Guzmán sabe ocupar los espacios, Lafita juega como entrena y Filipe es un lateral con mayúsculas. Cuatro pequeñas victorias que, sin duda, llenan de orgullo al entrenador.
FILIPE LUIS
«Ha mejorado muchísimo. Le hicimos ver que se tiraba al suelo demasiado rápido para robar el balón»
Miguel Ángel Lotina hablaba en los albores de la temporada de lateralillos. Aunque el calificativo no lo aplicaba a nombres concretos, todos dedujeron que dentro de esta definición entraba el brasileño Filipe Luis. La implicación del joven jugador y los consejos del cuerpo técnico han convertido finalmente al chico en un lateral con mayúsculas.
«En lo que más le insistimos a Filipe -dice Lotina- es en el aspecto defensivo. Se equivocaba mucho en el uno contra uno. Se tiraba rápido al suelo a robar el balón al rival, metía el pie demasiado pronto. Le enseñamos que es el delantero el que le tiene que driblar a él, que había que ser inteligente. Lo ha entendido a las mil maravillas. Se trata de que se equivoque el delantero y no él».
Pero el técnico también trabajó el apartado ofensivo obteniendo unos réditos que alcanzaron su cota máxima con el gol ante el Athletic: «Filipe es un futbolista que iba bien con el balón, que conducía y que entraba bien en paredes. Le hemos inculcado que tiene que aparecer bien sin balón, llegar al extremo cuando la pelota va a aparecer ahí y no solo cuando la tiene en su poder. Con un sistema de cinco defensas, el lateral tiene que irrumpir en el espacio en el momento en el que el balón no ha llegado. Esto es lo que pasó en el tercer gol ante el Athletic, donde Filipe entró a la perfección sabiendo que podían darle un pase».
DE GUZMÁN
«El debe asumir que es siempre una ayuda, no el protagonista de todo el juego»
Julien de Guzmán ha sido en el Deportivo una especie de perejil de todas las salsas. Su capacidad física le permitía pasar de una zona a otra del campo con gran velocidad. Pero, en realidad, su despliegue físico era el paradigma de lo que J. B. Toshack definía como «correr como pollos sin cabeza». Se trataba de dar control a su virtud. «Le insistimos en que, como líneas maestras, ni tiene que atacar, ni tiene que defender. Por lo menos, como filosofía de juego. Él tiene que estar siempre en disposición de ayudar al ataque y de ayudar a la defensa. Debe colaborar con los centrales, con el mediocentro, con los delanteros... ese es su trabajo. Él es siempre la ayuda, no tiene por qué ser el protagonista de todo el juego. Cuando lo ha asumido así, su aportación al equipo ha sido notable. Lo que le sucede es que es un jugador que se va de esta lectura con cierta facilidad. Cuando sucede algo en el partido, un gol a favor o un gol en contra, tiene tendencia a perder este rol. De Guzmán es un futbolista al que hay que sujetar. Si se ordena en el campo, es muy bueno, muy completo. Debe estar concentrado permanentemente. Hay zonas del campo que tiene que dominar y otras zonas cuya aparición tiene que ser esporádica. Ahora estamos insistiéndole en que colabore con los centrales en la salida de balón, que les ofrezca líneas de pase, que no les dé la espalda».
XISCO
«Queremos que aparezca en los espacios cuando llegue el balón»
Xisco ha respondido a la confianza de Lotina con goles en los últimos partidos. Nueve tantos es la cifra que lleva el mallorquín, una cantidad que debería de aumentar hasta el final del campeonato. Lotina quiere potenciar las virtudes de un jugador en el que cree: «Fundamentalmente, lo que le hacía falta a Xisco era jugar. Es joven y su mejoría llegará. Le estamos machacando en que debe aparecer en los espacios cuando llegue el balón, no esperar en el espacio a ver qué pasa. Queremos que cuando baja al interior, toque el balón y se vaya a la zona de remate, que atraiga a los centrales. No queremos que reciba la pelota e intente hacer la jugada. Tiene cosas muy buenas y las buenas las tiene que machacar continuamente. Es fuerte en velocidad, en caída a banda, en remate. Todo esto hay que potenciarlo hasta la saciedad».
LAFITA
«Le hemos insistido mucho en que su fútbol debe ser variado: regate, tiro y centros»
Lafita no acaba de arrancar. Fue titular en el comienzo de la Liga, pero sus actuaciones defraudaron. Lotina no se dio por vencido hasta el punto de que buena parte de la reacción del Deportivo vino gracias a sus goles.
«Lo más difícil -dice Lotina- fue conseguir que jugara como entrenaba. Lafita entrenaba a las mil maravillas y yo temía que le sucediera como a otros muchos futbolistas que, a la hora de competir, bajaban su rendimiento. Creo que con Lafita hemos conseguido que rindiera en el campo de la misma manera que apuntaba en los entrenamientos. Le hemos insistido mucho en que debe ser variado en su fútbol y le poníamos como ejemplo a Messi, que unas veces centra, otras dribla y otras chuta. Eso queremos de él, que regatee, centre, chute, que sea más variado en su juego y que salga de esa tendencia que tiene a driblar siempre».
EL JUEGO COLECTIVO
«Nuestro objetivo es mover el balón con la premisa de hacer daño al rival, no moverlo por moverlo»
El técnico del Dépor apostaba a principio de temporada por el buen fútbol. Ahora, con el equipo virtualmente salvado dice que no quiere perder esa apuesta y que hay margen de mejora: «Tenemos que trabajar dos cosas:
1). Queremos más toque de balón y más rápido. A veces movemos la pelota demasiado lenta, lo que hace que no hagamos daño al rival. Nuestro objetivo debe ser mover el balón con la premisa de hacer daño al rival, no moverlo por moverlo. Se trata de provocar espacios y huecos para buscar rápidamente la portería contraria.
2). «Otro aspecto que tenemos que mejorar mucho es apretar arriba a los defensas, algo que hacíamos mejor con el sistema de cuatro defensas. Los jugadores están convencidos de que cómo mejor nos va es con la posesión del balón. Cuando más ocasiones de gol creamos es cuando manejamos la pelota. Cuando robamos la pelota y contraatacamos».