El Dépor supera los pronósticos más optimistas

Efe

DEPORTES

Tras la primera vuelta, casi nadie aventuraba que se lograría la permanencia con tanta antelación.

14 abr 2008 . Actualizado a las 16:34 h.

El Deportivo, de la mano de Lotina, ha superado los pronósticos más optimistas y con la goleada ante el Athletic de Bilbao (3-0) se ha asegurado la permanencia, por ahora de forma provisional, en Primera División en un plazo impensable cuando acabó la primera vuelta del campeonato.

Lotina emprendió el pasado verano un proyecto de ruptura con el modelo que había impuesto Joaquín Caparrós, al que derrotó el domingo, y apostó por un fútbol más vistoso que el que proponía el preparador andaluz, quien defendió en la entidad gallega su juego de garra, físico y directo.

La pretemporada ilusionó al deportivismo, la incorporación del mexicano Andrés Guardado incrementó el optimismo, y la victoria ante el Real Madrid en el Trofeo Teresa Herrera generó expectativas que no se cumplieron, ni mucho menos, en el tramo inicial de la temporada.

El Deportivo se estrelló en su debut con el recién ascendido Almería (0-3), igualó ante otro de los que subieron en verano a Primera, el Valladolid (1-1), se impuso al Betis (1-0), empató con el Getafe (0-0) y sucumbió ante el Recreativo de Huelva (0-2).

Los coruñeses iniciaron así una campaña de sufrimiento constante en la que, a los malos resultados, que a veces eran injustos con el juego desplegado por el equipo de Lotina, se adosaron los problemas extradeportivos.

La llamada crisis de la portería, iniciada cuando el uruguayo Gustavo Munúa, que le había arrebatado la titularidad al israelí Dudu Aouate, le propinó un puñetazo en el vestuario al cancerbero hebreo después de unas declaraciones polémicas de éste, levantó una polvareda que todavía sigue arrastrando hoy el Deportivo.

Fue la oportunidad del canterano Fabricio Agosto en la portería, pero el guardameta canario, que según Lotina iba a ser titular el resto de la temporada, regresó al filial deportivista semanas después y ahora ni siquiera forma parte de la alineación en el segundo equipo.

Mal, muy mal, pintaba el panorama cuando concluyó la primera vuelta del campeonato y el Deportivo estaba inmerso en los puestos de descenso, situación que se agravó con la derrota ante el Almería (1-0) en el inicio de la segunda vuelta, momento en el que los blanquiazules estaban a cinco puntos de la permanencia.

De toda la temporada, era la mayor distancia a la que habían estado los gallegos con respecto a los puestos que daban la continuidad en Primera, pero entonces surgió la reacción del equipo, que logró resucitar.

Todo comenzó en la segunda jornada de la segunda vuelta, ante el Valladolid, un partido que podía suponer la destitución del técnico, que tomó una decisión valiente y desesperada a la vez, al cambiar el sistema de juego, con la recuperación del central Alberto Lopo tras varios meses ausente a causa de una hernia discal.

El Deportivo empezó a jugar con cinco defensas -tres centrales y dos laterales-, y se impuso con claridad al Valladolid (3-1) en un partido completo en el que marcó Lopo y regresó Juan Carlos Valerón a los terrenos de juego, en la segunda parte, después de un año sin participar en encuentros oficiales.

Desde ese momento, el Deportivo, pese a no tener disponible a su estrella, Andrés Guardado, no ha perdido ni un sólo encuentro en el estadio de Riazor, donde lleva cinco victorias consecutivas; y ha sumado 26 puntos, nueve más que en la primera vuelta a falta de seis jornadas para el final de la temporada.

Los coruñeses, novenos con nueve puntos de ventaja respecto al descenso, han conseguido por primera vez en las dos últimas temporadas tres victorias sucesivas, han anotado tres goles en cada uno de esos encuentros y caminan hacia objetivos que parecían desorbitados semanas atrás.