Gómez Noya tiende al infinito

DEPORTES

07 abr 2008 . Actualizado a las 12:47 h.

Javi Gómez Noya voló imparable en las Antípodas. Su periplo de casi un mes en Oceanía concluyó con una incontestable victoria en Plymouth, en la segunda prueba de la Copa del Mundo que ayer se disputó en Nueva Zelanda. El ferrolano cruzó la meta paseando su superioridad. Señalándose el dorsal número 1 que luce en el brazo, traspasó la cinta de llegada y se fundió en un abrazo con un exultante José Rioseco, su entrenador. El dominio que sobre el triatlón mundial ejerce en la actualidad Gómez Noya es tal que ya se ha convertido en el único triatleta europeo que ha ganado nueve pruebas de la Copa del Mundo; y en un extraterrestre que lleva cinco victorias consecutivas y nada más y nada menos que diecisiete podios seguidos en pruebas internacionales.

Nadie le tose. Nadie le responde. Su voracidad es tal que ni en el año olímpico está dispuesto a dejar de disputar cada prueba en la que toma la salida. Quiere ganar siempre y ayer, en el colmo de la excelencia, hizo la que él mismo calificó como mejor carrera de su vida.

Buena natación

A diferencia de lo que aconteció en la localidad australiana de Mooloolaba el pasado fin de semana, Noya no se dejó sorprender en la salida. Nadó siempre en cabeza y concluyó los 1.500 metros de natación en una excelente segunda plaza. Gracias a ello participó de la primera fuga en bicicleta con un pequeño grupo que apenas superó los veinte segundos de ventaja. Posteriormente, se produjo la escapada buena que para cualquiera habría sido irreversible. Para cualquiera que no fuera Gómez Noya. Trece triatletas se fueron a un minuto de ventaja, entre ellos el alemán Maik Petzold, el suizo Oliver Marceau y Andrew Johns, por ejemplo, un veterano con podios en mundiales. Esta escapada obligó al gallego a realizar un sobreesfuerzo imprevisto. Sin apenas colaboración, tuvo que emplearse a fondo, tomar la cabeza del grupo y minimizar los daños todo lo posible Pero cuando se bajó de la bici, acompañado, como no, de Kahlefeldt, impuso su ritmo infernal. Fue una trituradora. Desatado, más fino que nunca, con unas sensaciones inmejorables, se dedicó a merendar rivales uno tras otro. El público neozelandés, muy entendido en este deporte, se frotaba los ojos. En menos de cinco kilómetros, ya había superado a todos sus rivales y volaba en solitario hacia la victoria con una cómoda ventaja sobre el australiano. Sus 29 minutos y 35 segundos del segmento pedestre dan una idea de lo que es capaz este fenómeno de Ferrol, que recorrió el trazado kiwi a una media inferior a los tres minutos, algo al alcance de los elegidos. De los muy elegidos, porque el tiempo empleado en los diez kilómetros de carrera, hoy por hoy, no hay nadie que se le acerque; y menos en un circuito ondulado y después de haber tenido que tirar en bicicleta.

Con este triunfo, y tras la disputa de dos carreras, Gómez Noya lidera la Copa del Mundo de triatlón con un pleno de triunfos que le otorgan cincuenta puntos.

Viaje de 47 horas

El gallego emprenderá hoy mismo el viaje de regreso a Galicia, donde se preparará para la disputa de la prueba de Copa de Europa que se celebrará en Pontevedra en quince días. Antes, le quedaba un viaje de 47 horas de duración, repartidos entre seis vuelos.