«El año que viene seguiré pero ya pensando en la retirada»

La Voz

DEPORTES

-¿Cómo es un día en la vida de Gemma Mengual?

-Es entrenar y entrenar. No me levanto a las seis de la mañana porque tengo todo el día por delante. Empiezo a trabajar a las nueve y termino a las ocho o más tarde, depende de si tengo pesas o no. Son doce horas de dedicación íntegra al centro.

-¿Qué es lo que resulta más complicado de ejecutar?

-Todo. Es muy difícil hacerlo todo perfecto, coordinar a ocho personas, buscar cosas originales y que encima todo sea sintonizado técnicamente bien. Eso significa muchas horas de dedicación y nunca son suficientes.

-¿Pero qué es lo que más cuesta fijar?

-Las figuras, los giros moviendo las piernas fuera del agua; y en equipo los saltos, la coordinación sumergidas o hacer una subida original. Todo eso supone realizar mucha fuerza.

-Y todo eso sin poder respirar...

-Bueno eso es un entrenamiento desde la infancia. Desde pequeña estamos haciendo apneas, empezando por entrenar cosas cortas. Parece que no lo aguantas, pero cada vez resistes más. Todo es cuestión de entrenar.

-¿Cuánto tiempo es capaz de aguantar bajo el agua?

-No lo sé. No tengo un tope y nunca he probado a decir a ver cuanto aguanto sin respirar. Se trata de lograr que las figuras sean mínimamente largas, fuertes, explosivas y que pueda aguantar la coreografía con muchas apneas. Eso es lo difícil.

-¿Qué anécdota se le viene a la cabeza?

-Nosotras no aguantamos nada boca abajo si no tenemos las pinzas y se me cayeron en el preolímpico de Atenas, en la prueba de equipos. Y no sé ni como lo hice, me las puse en menos de un segundo sin que se notara. Fue curioso porque luego vimos el vídeo y dijimos «como puede ser que no se aprecie».

-Parece increíble que no se notara nada...

-Bueno se notó algo, pero teniendo en cuenta que se me habían caído unas pinzas fue rarísimo que consiguiera colocarlas con una mano, sin que apenas se apreciara, y que fuera capaz de seguir remando con el otro brazo. Y quedamos cuartas, muy cerca de Estados Unidos, como si fuera una olimpiada.

-¿Se vio alguna vez en un apuro?

-Muchas veces. Las coreografías son duras de aguantar y hay veces que el cansancio pesa. Además, en la musculatura se acumulan los nervios y sale esa adenalina extra, que no sabes de donde viene. En el solo de Melbourne lo pasé horrible. No podía ni salir del agua y me costó mucho recuperarme.

-¿Y cómo recuperan las fuerzas entre prueba y prueba?

-A base de masajes con hielo y todo lo que consiga limpiar la sangre. Cuando estamos en esfuerzo acumulamos demasiado ácido láctico y como tenemos que salir de la piscina para recibir las puntuaciones, rápidamente tenemos que buscar un lugar en el que tirarnos al agua para nadar un poco y relajar el músculo. Sino al día siguiente cuesta demasiado volver a competir.

-¿Cuántos kilos puede perder en una competición?

-Depende. En esta apenas perdí peso, pero en otras cedí dos o tres kilos y eso que nos cuidamos y comemos mucho. El stress afectan mucho.

-¿Tiene fecha su retirada?

-El 2009. Este año es el importante. El próximo seguramente seguiré, pero ya pensando en la retirada.