Otra mala jornada defensiva se vio compensada con los errores del rival y los aciertos celestes en ataque
20 ene 2008 . Actualizado a las 02:16 h.El Celta se llevó tres puntos de Mendizorroza que le permiten mantenerse al término de la primera vuelta como firme candidato al ascenso. El primer triunfo del año llegó con un fútbol pobre pero efectivo en sus metros finales. El cuadro vigués encontró en las rebajas de enero a una defensa rival de saldo. Eso tapó sus regalos que, como en las dos anteriores salidas, fueron inexplicables.
La alineación de López Caro deparó un par de sorpresas. Ni Canobbio ni Roberto Lago, renqueantes durante la semana, entraron de salida. Esto hizo que el once fuese de partida bastante más conservador. A pesar de eso y de los titubeos iniciales, el equipo vigués comenzó mandando en el marcador, que no en el campo. Mario Suárez, en su vuelta a la titularidad, ofreció una buena dosis de profundidad con un pase a Diego Costa. El brasileño aprovechó su velocidad e hizo el 0-1.
Una vez más el Celta tenía el partido a favor. Para fortalecer su autoestima contaba además con un esquema que debía servirle para administrar la ventaja. Sin embargo, recayó en sus malas de costumbre. Otra vez el rival ganó metros con comodidad. En su acoso, una estupidez de Núñez, se convirtió en un claro penalti. Esteban postergó el desaguisado gracias a que adivinó la intención de Aganzo. Otro golpe más para el contrario. Pero los vitorianos no se desanimaron ni con esto ni con un gol anulado.
El empate surgió de la forma más imprevista. Un balón, aparentemente cómodo de Lequi para Esteban, encuentra un inesperado resbalón del meta cuando su día iba para héroe. Aganzo enmendó su error anterior.
Con el empate, el cuadro local cedió en su empuje. Esto no significó que los celestes tomasen la iniciativa. Solo contaron con jugadas esporádicas. Otra conexión entre Mario Suárez y Costa, en la que el brasileño se entretuvo demasiado, y una llegada de Núñez con Bernardo acertado en su intervención. Al descanso los síntomas de embrutecimiento, similares a los de Tenerife, habían remitido.
No sucedió ni una cosa ni la otra. Al Celta le falta el gas que tenía antes pero cuenta con un factor del que carecía, aprovecha sus llegadas. Un error del portero local permitió a Jorge Larena cabecear a placer a gol.
El entrenador céltico buscó entonces la puntilla. Primero dio paso a Canobbio en detrimento de Jorge, y después puso a Fernando Sales. El sevillano disputaba su primer partido oficial tras un año en blanco. En algo ganó, tuvo más la pelota. El control en fases de duda es la mejor forma de esconder las vergüenzas. El equipo vigués volvió a tenerlas atrás. Rubén y Esteban fallaron en el segundo tanto vasco. Gabri restableció la igualdad y el partido enloqueció.
Ambos podían llevarse los tres puntos pero el Celta fue más preciso. Una acción a balón parado encontró el toque de Lequi y la primera aparición de Perera. El extremeño puso el gol de la victoria y una asistencia a Canobbio que pudo significar el cuarto. La cadena de favores en la que se enzarzaron ambos equipos desde el inicio de partido, concluyó apretando el cuello de los vitorianos y liberando de tensiones a los vigueses. Al menos durante una semana.