El Fabril mantiene el liderato tras 45 minutos vibrantes

Pedro J. Barreiros

PONTEVEDRA CIUDAD

Guille adelantó a los locales tras el descanso, pero igualó Javi Rodríguez

21 ene 2008 . Actualizado a las 11:29 h.

El Deportivo B y el Pontevedra completaron un derbi de solo 45 minutos. En un segundo período vibrante, con dos goles, repleto de ocasiones y hasta una expulsión por bando, los dos primeros clasificados de la Liga deleitaron a los 7.000 espectadores que acudieron a Riazor.

El reparto de puntos dejó regusto amargo. El líder seguirá en el puesto más alto de la tabla, pero jornada tras jornada, empate tras empate (lleva siete en los últimos diez partidos), ve aumentar el número de rivales que cercan su privilegiada posición. El Pontevedra, que hoy podría perder la segunda plaza, vuelve a igualar en los instantes finales (como frente al Fuenlabrada) un duelo perdido.

Y, de nuevo, por medio de Javi Rodríguez. El delantero, recién retornado al club de Pasarón, anotó el pasado domingo y volvió a encontrarse con el gol en Riazor, donde halló un hueco entre los dos centrales deportivistas y cabeceó a la red un centro medido de Fran Rico. Él solito marcó la diferencia. Por contra, unos minutos antes Rubén Rivera remató a pase de Laure desde el punto de penalti... Pero el balón se fue fuera.

Fue la diferencia de un choque parejo que se decidió por la efectividad. Todo ocurrió tras la reanudación. Tras una primera parte gris, jugada casi de forma exclusiva a balón parado y en la que el juvenil Darío se doctoró frente a las torres granates, el Dépor B salió en tromba y obligó al Pontevedra a dar un paso atrás. La expulsión de Bermudo allanó el camino de los locales hacia la meta de Bonis. Pero, salvo en la jugada del gol, cuando recogió de la red el gol de Guille tras el fenomenal pase de Pita, y al taponar el disparo de Juachi tras el centro de Jairo, el francés apenas tuvo que intervenir.

Al final, la falta de acierto de los locales, el empate y la expulsión de Laure les hizo temer hasta por la victoria. Y más cuando en la prolongación Víctor chutó al larguero desde 30 metros.