El Comité Olímpico de Estados Unidos (USOC), por medio de su presidente Peter Ueberroth, reclamó este viernes a la atleta Marion Jones, que reconoció haberse dopado, que devuelva las medallas ganadas en los Juegos de Sídney. «Jones hizo trampa a nuestro deporte, sus compañeros de equipo, sus adversarios y su país. Ahora tiene la oportunidad de hacer elecciones diferentes devolviendo sus medallas olímpicas», declaró Ueberroth.
«Haciendo esto, reconocerá los esfuerzos de la gran mayoría de los atletas por concurrir limpiamente» a las justas deportivas, añadió. «Después de años negando la toma de productos dopantes, Jones decidió pasar a otra cosa y admitir la verdad. Estas confesiones son tardías y subrayan la vergüenza y el deshonor inherentes a los que hacen trampa», concluyó Ueberroth.
La atleta, de 31 años, que estuvo en el punto de mira de la opinión pública y las autoridades por su vinculación a los principales implicados en el caso Balco, reconoció el viernes ante un tribunal estadounidense haber tomado un tipo de esteroide, el THG, una droga de nuevo tipo producida en los laboratorios de la Bay Area Laboratory Cooperative (Balco) de San Francisco. La triple campeona olímpica en Sídney 2000 dijo haber usado la sustancia, conocida también como «el limpiador», entre septiembre del 2000 y julio del 2001, mientras se preparaba para la cita olímpica.