Condenada a dos años de cárcel por intentar desfigurar a su compañera de piso
A CORUÑA
La procesada se enfadó con su compañera de piso, cogió un cuchillo en la cocina, fue a por ella y la atacó. Solo le acertó una vez. Fue en el rostro y le produjo una cicatriz de siete centímetros de largo. Por hacer eso, la mujer fue condenada a dos años de prisión y a pagar una indemnización a la víctima de 26.000 euros.
La ahora condenada, de 44 años de edad, acudió ayer a la sección primera de la Audiencia Provincial para ser juzgada. El fiscal la consideraba culpable de un delito de lesiones y por la gravedad de las mismas solicitaba que la mujer fuese condenada a cinco años de prisión. Pero el abogado de la defensa, el penalista Ramón Sierra, alcanzó un acuerdo con la acusación pública, rebajando la condena a dos años de prisión. A pesar de ello, la procesada no tendrá que ingresar en la cárcel, pues carece de antecedentes penales. En cuanto a la indemnización, a pesar de que en el acuerdo se fijó la cantidad de 26.000 euros, la condenada no podrá afrontarlos por el momento, pues se ha declarado insolvente.
Hoja de 18 centímetros
Los hechos por los que esta mujer de nacionalidad brasileña fue condenada se remontan al 30 de noviembre del 2008. Sobre las ocho de la tarde de aquel día, la procesada comenzó a discutir con su compañera de piso, una vivienda de Los Rosales. La disputa fue subiendo de tono. De las palabras se pasó a los insultos hasta que en un momento dado, según hace constar la acusación pública en su escrito de calificación, la imputada fue a la cocina y cogió un cuchillo de 18 centímetros de hoja. Armada, regresó a la habitación donde se encontraba su compañera sentada en una cama y dirigió el filo hacia su rostro con la intención de desfigurarla. Finalmente, le produjo una herida en la mejilla que le causó una cicatriz de siete centímetros que, «por su localización y longitud le produce un importante perjuicio estético», según refleja el fiscal.
Después de la pelea, los vecinos llamaron a la policía ante los gritos que salían del piso. Dos agentes se personaron en el inmueble y detuvieron a la supuesta agresora, a la que la víctima ya le había arrebatado el cuchillo tras un forcejeo.