Representantes de la sociedad gallega y coruñesa abarrotaron los salones del palacio municipal de María Pita para asistir a la recepción institucional ofrecida ayer por la tarde por el Ayuntamiento. Todos quisieron aplaudir y alabar el esfuerzo realizado por la ciudad en los últimos años para conseguir que la torre de Hércules sea, por fin, desde el sábado pasado, patrimonio de la humanidad.
El alcalde coruñés, Javier Losada, estuvo acompañado por el ministro de Fomento, José Blanco, quien destacó que la Torre ha pasado de ser orgullo de la ciudad a ser orgullo de la historia, gracias a un gran esfuerzo conjunto de múltiples administraciones, autoridades y personas, «siendo especialmente importante el trabajo incansable del alcalde de A Coruña, Javier Losada». También ensalzó el trabajo realizado por el ex ministro de Cultura César Antonio Molina y el anterior regidor coruñés y ahora embajador ante la Santa Sede, Francisco Vázquez. «Pero no hay duda de que la torre de Hércules no hubiera alcanzado este galardón sin los ciudadanos, que han sido los que más han luchado por lograr esta distinción», aseguró.
Antigua obra pública
José Blanco se mostró orgulloso como gallego de que Galicia sea una de las comunidades españolas con más lugares patrimonio de la humanidad. Y, como titular del Ministerio de Fomento, mostró su satisfacción por que uno de sus faros, una de las obras públicas más antiguas que gestiona su departamento, haya sido galardonado por la Unesco.
También el alcalde, Javier Losada, mencionó en su discurso los esfuerzos realizados a lo largo de los años para conseguir la designación para la Torre. Pero aclaró que el mayor premio no se encuentra en el reconocimiento de la Unesco, sino que reside «na unidade mostrada unha vez máis por todos os coruñeses, como un só, cun único obxectivo, con miles de gargantas fundidas nunha soa voz». El regidor coruñés, que combinó el idioma gallego y el castellano, insistió en que este éxito no es casual, «senón causal», y que se trata «dun éxito de todos».
Javier Losada señaló que la Torre es ahora «un gran tesoro» y que está colocada «en su sitio, en el lugar de privilegio que le corresponde, en el lugar más alto». Y añadió que «nuestro bien más preciado es nuestro símbolo. Nuestra Torre no es solo un gran monumento. Nuestra Torre es nuestra identidad misma». Aseguró que tiene la seguridad de que, pese a los momentos difíciles, este logro es «el anuncio de un futuro mejor, una oportunidad que vamos a aprovechar».