Los Pepri de la zona carecen de impulso para ser operativos

Eduardo Eiroa Millares
E. Eiroa CEE / LA VOZ

CARBALLO

Corcubión necesita actualizarlo y Fisterra espera todavía por el suyo

26 ene 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Los planes especiales de los cascos históricos, los Pepri, surgidos en su día para revitalizar las zonas viejas de la comarca, han dejado de servir en muchos casos para alcanzar ese objetivo. En la comarca, Corcubión y Fisterra son las dos localidades que cuentan con ellos. A ellos se les sumará Camariñas, que firmó a finales del 2010 con Consultora Gallega la redacción del propio.

En el caso de Fisterra, las constantes demoras -más de una década esperando por una normativa en vigor- han hecho que hasta ahora las intenciones revitalizadoras no se hayan podido materializar. En Corcubión, el tiempo transcurrido desde su aprobación, en 1993, ha dejado obsoleto un texto que desde entonces no ha sufrido ninguna actualización.

Documento obsoleto

En Corcubión, el plan sirvió para evitar desmanes en la zona antigua, que ha evitado desde 1993 agresiones graves. Lo que no ha conseguido es darle más vida por los problemas que hay en buena parte de las fichas. Cada vez que un propietario desea hacer una obra que no suponga una agresión, pero que no esté recogida en su ficha, necesita iniciar un farragoso proceso para conseguir la licencia.

Al principio, recuerda el alcalde, Francisco Javier Lema, el visto bueno de la Xunta podía tardar hasta tres años. Ahora suele resolverse entre 8 y 14 meses, a los que hay que sumar los trámites municipales, tiempos que disuaden a muchos de actuar.

Así, las fichas fijan el número de viviendas por edificio. Algunos, de grandes dimensiones, como los antiguos juzgados, figuraban como una única residencia, sin opción para hacer una división interior que no afectaría a la estética del inmueble. En construcciones con más de 100 metros cuadrados por planta hay pocas posibilidades, si no se puede dividir en varias viviendas, de que sus propietarios los restauren.

Además, explica el regidor, hay edificios en los que solo se puede actuar haciendo una restauración total de los elementos existentes. A veces esa obra puede ser tan costosa que al propietario le compensa esperar a que el inmueble esté en ruinas para actuar.

Fuera de ordenación

En el caso de Fisterra el alcalde, José Manuel Traba, cuenta con que el plan especial esté listo en breve. Hace cerca de 15 años que se empezó a tramitar el documento. En febrero del 2009 llegó al Ayuntamiento un informe de Patrimonio que, de aprobarse, hubiera permitido contar con un Pepri ese mismo año. Eso sí, con más de 80 casas fuera de ordenación y con los solares dejados por viviendas en ruinas convertidos en zonas verdes.

Desde entonces, técnicos municipales y de Patrimonio se han reunido en varias ocasiones para analizar caso por caso y buscar la forma de hacer un planeamiento menos restrictivo. En Fisterra queda por establecer el deslinde definitivo de Costas y también por definir el Camiño. El alcalde espera que el Pepri se pueda aprobar aun así, siempre y cuando Patrimonio dé su visto bueno.

Si el tiempo medio que la Xunta tarda en pronunciarse sobre una propuesta de cambio de ficha en Corcubión oscila entre los 8 y los 14 meses, en el caso del solar del cine ya pasa de 25.

El regidor explicó ayer que, después de haber enviado a Urbanismo toda la documentación solicitado en varias ocasiones, ahora ese departamento vuelve a exigir nuevos informes, concretamente un certificado de Costas sobre la afectación del solar.

«Si aceptan dar a una casa una planta más, no es lógico que en este caso, en el que lo que se pide es dejar una zona para uso público, tarden tanto, si no se puede hacer, que informen desfavorablemente, lo que no pueden es dar largas una y otra vez», dijo Lema, que señaló que la próxima vez irá personalmente a Urbanismo a entregar los documentos y a pedir explicaciones.

Una obra parada

Por otra parte, los propietarios de la conocida como antigua casa de Manolete, un inmueble en plena plaza de Castelao que lleva desde el 2002 paralizado y con la estructura hecha, han solicitado un cambio de ficha al Ayuntamiento.

El alcalde explicó que se ha hablado con los dueños de edificios en situación irregular para decirles que o buscan una solución o se inicia un expediente de reposición de la legalidad. Los propietarios, dice el alcalde, esperan que se acepte la división interna en varias viviendas. Están dispuestos, dice el regidor, a reducir altura, motivo de la paralización.