Las comparsas locales dieron una lección de cómo se hace una fiesta, solo empañada por el mal perder de algún participante
26 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Desde que en 1989 se relanzó el Entroido fisterrán los vecinos no han dejado de demostrar que tienen una peculiar y excelente forma de entender el Carnaval. Las comparsas que han participado se cuentan por docenas y por cientos, o ya por miles, los vecinos de casi todas las edades que han tomado parte en ellas.
El martes demostraron una vez más que en Fisterra tienen un plus, un algo que no comparten con otros lugares, un no sé qué de positivo, de fresco, de descarado y satírico que hace que cada año la plaza de la Constitución se llene de gente para reír con los suyos.
Si algo se echó en falta el martes pasado fue que no hubiera más comparsas locales. Pero las dos que participaron dieron el nivel de los mejores días de la fiesta.
No fue fácil dar el primer premio porque había dos grupos con méritos suficientes para ganarlo. Lo merecían los de A Galería y lo merecían los Prejaseiros sen fronteiras, que finalmente se lo llevaron, porque lo que tienen las competiciones es que al final solo puede ganar uno.
Es normal que con tal igualdad el que no se lleva el primer premio sufra un pasajero disgusto. Si hubiera ganado A Galería, lo habrían lamentado los Prejaseiros. Lo que no es normal es, después de ofrecer un espectáculo como el que se ofreció en Fisterra, alguno tratase de empañarlo de malos modos. Perder las formas también debería estar penalizado en las puntuaciones. La sangre, finalmente, no llegó al río.
Sí hicieron sangre con sus letras, y mucha, los inspirados letristas fisterráns. Este año estuvieron sembrados de pullas bien certeras, dándole un repaso a los muchos problemas que tiene Fisterra.
Genial la parodia de los concursos de la tele de A Galería: «Se quere un posto no obradoiro de baile batuka con 600 euros ao mes, mande un sms a 7401 ou chame ao 981 740 001», vacilaban.
Los cortes de luz, el desastre del centro de salud, la competencia desleal en el alojamiento de peregrinos a hoteles y albergues y un largo etcétera de temas locales cargados con pólvora que, en vez de heridas, provocaban risas. Inolvidable Maradona de superhéroe.
Los de Prejaseiros también lo dieron todo. Se trabajaron los bailes y no descuidaron tampoco las coplas, elemento esencial del carnaval fisterrán. Buenísimo el momento en que los participantes, vestidos estilo el musical de Abba, cogieron ritmo de paso procesional. Y buenísimo su «Vamos a contar mentiras» que no dejó títere con cabeza. Ojalá que el ritmo no decaiga el año próximo y que aumente el número de comparsas.