Miles de personas sufren atascos en Coristanco todos los fines de semana

La Voz

CARBALLO

17 oct 2007 . Actualizado a las 03:55 h.

Hace poco más de tres años que entraron en funcionamiento los semáforos del centro urbano de Coristanco y desde entonces son muchas las voces que los culpan de los atascos y retenciones que se producen en la zona todos los fines de semana. Desde última hora del viernes hasta entrada la noche del domingo, las horas punta son una auténtica tortura para los automovilistas con poca paciencia y mucha prisa. Cruzar el pueblo y alcanzar la entrada de la autopista AG-55 puede llevar más de media hora y los últimos ejemplos se comprobaron el pasado fin de semana, coincidiendo con el puente del Pilar, fecha en la que la Costa da Morte volvió a llenarse de turistas. La solución, sin embargo, no está en retirar los semáforos. Esta es al menos lo que piensa el alcalde coristanqués, Antonio Pensado Plágaro, quien aseguró ayer que en ningún momento se le ha pasado por la cabeza sacarlos de allí o modificar su funcionamiento. «A min hai días nos que me custa máis dunha hora entrar en A Coruña», asegura el regidor para explicar que el problema de Coristanco no es un caso aislado.

El problema, dice, está en la propia AC-552, que ya no da abasto. Según las estadísticas oficiales, sólo en el tramo que une A Coruña con Carballo transita a diario más de 20.000 vehículos a pesar de que en este caso tienen la alternativa de la autopista. Por Coristanco pasan más de 14.000 cada jornada, una cifra que se multiplica considerablemente los fines de semana y durante los períodos de vacaciones.

Ámbar

De hecho, Antonio Pensado insiste en que los atascos del pasado fin de semana no se debieron a los semáforos, ya que estos permanecieron en ámbar durante los tres días. «Había tantos coches na estrada que non podían avanzar máis rápido», dice, al tiempo que añade que debido a esta intensidad y que las señales no funcionaron como es habitual «os máis prexudicados foron os propios veciños, que case non podían cruzar a estrada e moito menos incorporarse á xeral desde os cruces, porque tiñan que esperar a que pasasen todos os coches que tiñan preferencia». El problema, insiste, «só se solucionará cando empece a funcionar a vía de alta capacidade, porque a AC-552 xa non da máis de si».

Una idea con la que también coinciden vecinos y empresarios de la zona, que reclaman que las obras del corredor comiencen lo antes posible. «Entre peaxes, radares, limitacións de velocidade e o embudo de Coristanco parecemos tercermundistas», se queja el empresarios de Baio Gelucho Romar, quien asegura que el transporte de mercancías por la comarca se ha convertido en una odisea.

La solución al problema del tráfico y los embotellamientos, sin embargo, no llegará hasta el 2010, fecha en la que, según la conselleira de Política Territorial, María José Caride, entrará en funcionamiento la vía de alta capacidad que unirá la capital bergantiñana con Cee. El proyecto, que se encuentra actualmente en fase de licitación, supondrá un desembolso cercano a los 250 millones de euros.

Hasta entonces, los usuarios de la AC-552 deberán seguir sufriendo los semáforos de Coristanco. El gobierno municipal no los retirará, sobre todo, porque cumplen el cometido para el que fueron instalados. «Desde que os puxemos non houbo máis atropelos e os veciños e eles poden cruzar a travesía moito máis tranquilos», explica Pensado Plágaro. Las señales luminosas se instalaron en junio del 2004 porque, a pesar de que en todos los núcleos urbanos las señales limitan la velocidad a 50 kilómetros por hora, las infracciones eran constantes y aunque ello no suponía un peligro para los conductores -los controles son poco comunes-,?los peatones se jugaban la vida a diario.