La industria redujo a la mitad los pedidos de mejillón arousano

BARBANZA

Los profesionales constatan un retraso en los cobros que puede llegar a alcanzar los doce meses

17 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El sector bateeiro arousano continúa sin levantar cabeza. Van trece meses desde que estallara el último conflicto, pero las heridas continúan sin cicatrizar. Un dato: la industria transformadora -conserveras y cocederos-ha reducido a la mitad los pedidos, según datos facilitados por cinco agrupaciones de la ría. «La transformación está integrada por cerca de 80 empresas y a día de hoy solo se trabaja con cierta normalidad con 40, siendo optimistas», apuntó un profesional de A Pobra.

Sobre los motivos que explicarían este descenso de las ventas, existen versiones para todos los gustos, pero hay tres que se llevan la palma. Primero, la crisis económica, que está reduciendo los niveles de consumo de bivalvo a mínimos históricos. El segundo aspecto hace referencia a la pérdida de una parte de los mercados foráneos como Italia, Francia, Grecia o Bélgica que, desde que se produjo el último estallido de violencia en los puertos de la ría, han dejado de aprovisionarse de molusco arousano. «Las ventas destinadas al fresco son un 30% inferiores a las del año pasado», comentó el responsable de una organización arousana.

Por último, hay profesionales que consideran que detrás de esta caída en picado en el volumen de pedidos por parte de la industria se encuentra «una política de presión para que los bateeiros aumenten los descuentos que se le aplican al bivalvo».

Hostilidades

Cabe recordar que cuando se acabaron las hostilidades, numerosas agrupaciones decidieron aplicar rebajas adicionales, de hasta un 22%, en las barcadas -ventas de 15.000 kilos de molusco destinado a la industria- en lugar del 8% establecido hasta el 4 de agosto del 2008 (fecha en la que se inició el conflicto), que es el que fijan ahora los productores. «Las industrias pretenden que volvamos al 30% y así llevarse ellas las ganancias», sentenció un bateeiro de Cabo de Cruz.

El problema, como todo en la vida, es de índole económico, y son numerosos los bateeiros que reconocen en privado que los números rojos empiezan a aparecer en sus cuentas corrientes. «Llevo más de tres meses sin echar una barcada y no doy recuperado el dinero invertido en arreglar las bateas y en mejorar el barco. Solo puedo hacer frente a los salarios y el gasoil, y para de contar», comentó con cierta preocupación un profesional boirense.

El retraso en los cobros parece ser el pan de cada día en el sector extractivo. Desde las agrupaciones se quiere hacer hincapié en que la flexibilidad en los plazos para cobrar los pedidos alcanza ya los doce meses.

«Sencillamente, me estoy descapitalizando, ya que adelanto un dinero que no sé si cobraré en septiembre del 2010», apuntó un mejillonero de Rianxo, que añadió: «También tengo claro que si no le vendo yo a mi cliente, lo hará otro, y eso será así siempre mientras que nos dediquemos a darnos tortas entre nosotros». Y es que el sector se juega en los próximos meses una producción de unos 65 millones de euros.