Pladimega no concreta si el paro de las extracciones se levantará o seguirá la próxima semana
22 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Los bateeiros saben bien lo que es trabajar con cuerdas; sus manos rescatan el mejillón de entre ellas. Y, por eso, son conscientes de que en cuanto las cuerdas se tensan demasiado acaban rompiendo. Hasta ahora, desde que se inició el paro de extracciones de mejillón para industria, los productores no habían hecho más que tensar y tensar. Pero, quizás, los acontecimientos del miércoles, con cientos de bateeiros acorralando a un líder del sector, hicieron reflexionar sobre la posibilidad de que todo estallase y desembocase en una colosal guerra. De ahí que se iniciasen los pasos atrás. Para empezar, no hubo piquetes en los muelles.
Tras varios días de algarada, pintadas e insultos, la calma fue la nota predominante ayer. A lo sumo, dos o tres personas recorrieron los puertos para ver si se realizaba alguna descarga que, quizás también para no empeorar las cosas -y porque no tienen pedidos de la industria-, los bateeiros críticos con el paro no llegaron a realizar jamás.
Con calma en los puertos, las miradas se centraban en las reuniones, llamadas telefónicas y, en general, negociaciones que se sucedían para intentar tejer una telaraña que permita al sector blindarse ante el producto foráneo y atajar la caída en picado de las cotizaciones.
Desde Pladimega, no concretaban si el paro será cosa de poco tiempo o no. Sin embargo, sí indicaban que es probable que haya pronto una reunión de los presidentes de las agrupaciones para analizar la situación. Y no se descartaba que hubiese llamadas de la federación Arousa Norte, crítica con el paro, para intentar retomar la negociación.
Precisamente, distintas fuentes apuntaban ayer a que el acuerdo entre Pladimega y Arousa Norte no parece lejano. De hecho, se indicaba que los socios de las agrupaciones que aglutina esta federación instaron a la directiva a negociar con la plataforma. Sin embargo, este extremo no pudo ser confirmado con los portavoces de Arousa Norte, cuyo presidente, Manuel Franco, se negó a hacer declaraciones a este periódico.
Así, a unos productores plegando velas, se sumaban ayer unos cocederos más dispuestos a negociar que días atrás. Parece que la peor batalla ya se lidió, aunque falte recomponer el escenario de la guerra.