La parálisis de las obras del acceso a O Xufre llena de inquietud A Illa

R.E. / B.C. VILAGARCÍA/LA VOZ.

AROUSA

Las previsiones pasan por que la carretera esté rematada antes de fin de año, pero muchos dudan ya de ese plazo

19 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

«Desde hai varias semanas non se ve ningún operario por aquí». La que habla es una vecina de A Illa que vive cerca del trazado de la nueva carretera de acceso a O Xufre. Los trabajos en esta vía, que parecían marchar viento en popa, semejan haberse parado en seco y nadie, ni siquiera el Concello, sabe las razones por las que los obreros, la maquinaria y los vehículos de la empresa COVSA han desaparecido de la faz de la tierra. Esa abrupta interrupción de la actividad comienza a generar inquietud en A Illa, cuyos habitantes contaban con disponer de la tan demandada carretera en el mes de septiembre o, en el peor de los casos, antes de fin de año, tal y como indicó el conselleiro Agustín Hernández en la última visita que realizó a las obras en el mes de mayo. Entonces había visitado también los trabajos en el puente, que, esos sí, siguen avanzando a buen ritmo.

La quietud inquieta. Pero más inquieta desconocer las razones por las que el movimiento se ha detenido. Los vecinos manejan varias hipótesis: desde que la empresa se ha cogido vacaciones en el mes de agosto, hasta que la obra está parada porque en la Xunta no hay fondos suficientes para hacerle frente. Esa última posibilidad ha desatado una profunda aprensión entre los isleños, que temen haberse quedado, de nuevo, compuestos y sin carretera.

Lo cierto es que un paseo por el trazado resulta revelador de la parálisis en la que se encuentra anclado este proyecto. A los ojos del observador no se muestra ninguna máquina ni ningún elemento que hable de un trabajo reciente. Más bien, todo lo contrario: la calzada está sembrada de vallas y viguetas colocadas en el suelo, como para impedir que el tráfico rodado utilice la capa de asfalto.

Pero esos obstáculos no han impedido que la carretera a medio terminar se haya convertido en un auténtico paseo peatonal por el que circulan diariamente centenares de personas dispuestas a disfrutar de unas vistas de la ría de Arousa que durante muchos años habían quedado olvidadas. Pero ese uso no es para el que había sido diseñado el vial, que en cuanto entre en funcionamiento debe apartar de las calles isleñas una media de 7.800 vehículos al día, buena parte de ellos de tráfico portuario.