El centro de salud de Vilanova lleva ya 35 días sin servicio de teléfono

AROUSA

La Administración mantiene una centralita vetusta y averiada pese a que un aparato nuevo solo cuesta 300 euros

05 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Desde su ya centenaria invención -certificada en 1871 o 1876, en función de que se atribuya su autoría a Meucci, que diseñó el primer aparato, o a Bell, el primero en patentarlo- el teléfono se ha desvelado como un instrumento de franca utilidad. Hasta tal punto es así que resulta realmente complicado imaginar un mundo que pueda funcionar sin él. En el centro de salud de Vilanova hacerse a semejante idea es, sin embargo, un poco más fácil. Al menos desde hace 35 días, los mismos que las instalaciones sanitarias vilanovesas suman ya sin servicio telefónico. La centralita muestra, como mucho, destellos puntuales e intermitentes que en absoluto pueden cubrir las evidentes necesidades de comunicación de un sanatorio público.

El dispositivo en cuestión está completamente anticuado. Si ya daba problemas antes, las tormentas con las que se despidió el año pasado acabaron por achicharrar sus vetustos circuitos de forma definitiva. Cualquiera que teclee el 986 561 000 comprobará que el hilo telefónico devuelve una señal, pero nadie contesta al otro lado. Esta situación entraña graves riesgos, además de notables inconvenientes para el desarrollo en condiciones de un servicio fundamental. Para empezar, resulta imposible que el 061 se comunique con los profesionales del centro de salud. Tampoco ningún ciudadano puede poner en conocimiento del equipo médico vilanovés la existencia de una urgencia. Resulta evidente, así, que la atención a un accidente o a un episodio de emergencia puede padecer demoras y problemas decisivos cuando lo que cuenta es una reacción ágil y rápida.

Con el funcionamiento ordinario del ambulatorio las cosas no van mucho mejor. Son muchas las muestras y los historiales que se transmiten a través del fax, aparato que, al compartir la línea telefónica, tampoco opera. El mal funcionamiento del servicio lo pagan, en vivo y en directo, los pacientes, así como los seis médicos, los seis ATS y los administrativos que trabajan en las instalaciones. La conclusión, descorazonadora, llega al comprobar, tras una consulta a un proveedor, que una centralita nueva, de 16 líneas, apenas cuesta 300 euros. Pese a lo escaso de tal inversión, ni la Xunta ni el Concello han sido capaces hasta ahora de ejecutarla.